jueves, 11 de junio de 2015



carrera competencia juego

Niños competitivos

” Hay que apuntar a educar y criar chicos competentes, algo bien diferente a competitivos”
¿Cómo educar a los niños en este mundo tan competitivo?
Cuando hablamos de competitividad hablamos de motivación, el por qué uno hace lo que hace. Todos los padres deben de estar de acuerdo en querer que sus niños realicen las cosas por iniciativa propia, por el placer que les proporciona, porque piensan que es algo bueno o que tendrá buenas consecuencias, pero la realidad es que muchos niños pueden elegir hacer algo simplemente por el hecho de querer ganarle al otro. Decirle a un niño: “Saliste tercero, está bien, pero podrías haberle ganado a fulano, tan solo si…”, puede motivar al niño a esforzarse más, entrenar o estudiar más, pero las razones detrás de ese esfuerzo son equivocadas. Cuando un niño siente que triunfa solo si le ganó a otro, corre, paradójicamente, una carrera que lo va a llevar a perder siempre en la vida, porque es imposible ir por ella ganándole a todos y todas. A pesar de vivir experiencias positivas o logros personales, una persona competitiva, que solo piensa en ganar, vivirá esos hechos como un fracaso si a alguien le fue mejor, y se sentirá frustrado.
¿Qué mensaje tienen que transmitir los padres?
A los padres, los docentes, e incluso a aquellos responsables de pensar las políticas escolares, les diría que hay que apuntar a educar y criar chicos competentes, algo bien diferente a “competitivos”. Competentes son aquellos chicos que saben lo que tienen que hacer, saben plantearse objetivos, que confían en sus propios recursos, de avanzar en la vida. Son aquellos chicos que, cuando terminan algo, son capaces de decirse a sí mismos: “Lo hiciste bien, diste tu máximo esfuerzo”. Ser una persona competente es útil tanto para la escuela, la carrera, para conseguir un trabajo e incluso para conseguir una pareja. Si como padres vemos que el niño siempre está midiéndose con el de al lado, hay que intervenir. El niño está desarrollando en ese caso una debilidad muy fuerte. Preocupémonos por criar chicos competentes y por desmantelar la competitividad. Todos los niños deberían tener experiencias de éxito, el logro les da autoestima y motivación para seguir. Pero, ¿cómo lograr que todos triunfen? Si en una clase hay 30 chiquilines y se organiza una competencia, solo uno va a resultar ganador y habrá 29 perdedores. Nosotros tenemos que conseguir que los 30 se sientan como ganadores. 
 ¿Y cómo hacer eso? Solo van a poder ganar si se ganan a sí mismos y si entienden que la carrera, si es que hay alguna, es con uno mismo. La superación personal por motivos interno, no por ganarle al otro.

fuente: http://www.nataliatrenchi.com.uy/ninos-competitivos
por: https://www.facebook.com/groups/porunfuturo3000/?fref=ts

sábado, 23 de mayo de 2015

Mamá: no puedo parar los pensamientos que me llegan a la cabeza

sobreestimulacion
Una amiga me comentó hace unos días que su hija, de apenas cinco años de edad, le había sorprendido con este comentario mientras la llevaba a un cumpleaños. Sentada en su sillita, en los asientos traseros del coche, la pequeña se mostraba agobiada y desconcertada. No es la primera madre que me comenta algo parecido, pero en este caso resulta especialmente significativo el hecho de que la niña considerara que los pensamientos le llegaban de fuera..
No se trata del argumento de una película de ficción, al estilo de La invasión de los ultracuerpos, ni tampoco es consecuencia en este caso de alguna enfermedad mental, o una situación puntual y pasajera. Tras descartar todo lo descartable con el psicólogo, la conclusión no se hizo esperar: se trata sin duda de otra niña más alcanzada por lo que denominamos sobreestimulación. En 1997, hace ya dieciocho años, publiqué un libro sobre el consumo de drogas de síntesis entre los adolescentes, en el que hacía referencia exactamente a esta situación. Sin lugar a dudas nos encontramos ante la generación más sobreestimulada de toda la historia de la Humanidad. Hasta hace apenas 50 años los estímulos que recibíamos del exterior eran muy limitados y moderados en relación a los que recibimos hoy en día. Se trataba fundamentalmente de estímulos procedentes de nuestro entorno inmediato, familia, amigos, y las pocas horas a la semana que podíamos pasar viendo un canal de televisión en blanco y negro, o escuchando algún programa de radio.
Hoy, cualquier niño de diez años de nuestro entorno, ha recibido muchísima más información que cualquier otro homo sapiens de los que han pasado por aquí en los últimos 40.000 años. Ha visto imágenes de tiranosaurios corriendo por un bosque, cuando hasta hace un siglo ni tan siquiera sabíamos de su existencia. Imágenes de peces abisales, animales e insectos de cualquier punto de la tierra, vídeos grabados en la superficie de Marte por un robot, secuencias reales sobre el corazón bombeando sangre o linfocitos haciendo su trabajo en nuestro sistema inmunológico. Cosas con las que ningún sabio de la antigüedad se atrevió a soñar, y un volumen de información muy difícil de manejar. Estímulos dirigidos a todos sus sentidos: sintetizadores, sonidos y ritmos nunca antes escuchados, alimentos procedentes de los cinco continentes, chicles que los primeros minutos saben a maracuyá y después a frutos silvestres del bosque australiano… ¿Se han parado a contar los tipos de cereales que hay en las estanterías de los supermercados? ¿Y los yogures?
Pero estos niños no reciben sólo los estímulos de su entorno habitual, sino que en muchas ocasiones nos empeñamos en “enriquecerlo” y llenar absolutamente todo su tiempo con más actividades. Un tiempo libre absolutamente copado, que se combina con histriónicas series de dibujos animados, estridentes partidas de videojuegos en 3D y todo tipo de aplicaciones para llenar sus móviles, tabletas y cabezas.
Hace ya unos años que distintos expertos, como los del grupo de investigación sobreNeuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada (UGR), advirtieron sobre cómo la estimulación temprana podía influir en el proceso de aprendizaje. La psicobióloga Milagros Gallo, señalaba que: “El entrenamiento en tareas demasiado complejas, antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”.
El problema de la sobreestimulación es que, al igual que hacen las drogas de síntesis, provoca lo que denominamos “tolerancia”. Es decir, el organismo se acostumbra a recibir con regularidad su dosis de estímulos, hasta que llega un momento en el que tal dosis no le satisface. ¿Qué hace entonces? Pues muy sencillo: buscar una dosis mayor. Los niños que viven este efecto se hacen cada vez menos sensibles a los estímulos del entorno, y necesitan cada vez más. Se vuelven hiperactivos, o se muestran desmotivados mientras su imaginación y creatividad se van mermando. Les cuesta centrarse mucho tiempo en una misma actividad, y sienten que sus pensamientos se atropellan los unos a los otros.
NECESITAMOS EL ABURRIMIENTO
Puede parecer algo paradójico, pero necesitamos más que nunca que los niños y niñas tengan tiempo para aburrirse. Necesitamos que tengan tiempo todos los días para llevar a cabo actividades que no estén previamente estructuradas, organizadas y controladas por normas rígidas y preestablecidas. Es preciso que tengan la oportunidad de crear sus propias estructuras, normas y parámetros. Creo que los adultos que no son capaces de innovar, de adaptarse, cambiar o evolucionar y aportar algo a la vida de quienes les rodean, son con frecuencia niños privados de la posibilidad de crear y experimentar. Es necesario tener la posibilidad de explorar, y también la posibilidad de equivocarse.
Definiría el aburrimiento como la ausencia de motivación que incite a la acción física o mental. Así pues, si un niño se aburre y desea actuar tendrá que terminar encontrando o creando sus propias motivaciones. Tendrá en definitiva que automotivarseY no les quepa duda de que lo hará. Un niño o una niña en un parque, con un palito, arena y un par de piedras creará todo un mundo. Sentado frente a una mesa y con una caja llena de pinzas de tender la ropa, organizará una carrera de coches, desarrollará una batalla o realizará algún tipo de construcción. Una hoja en blanco, un lápiz y varios rotuladores darán lugar a todo tipo de creaciones…
Los niños y niñas de hoy, más que nunca, necesitan disponer de tiempo no estructurado y dirigido por sus mayores. La sobreestimulación, la constante motivación externa y el encadenamiento continuo de tareas y actividades programadas les saturan, agobian y ahogan su necesidad de crear.
Resumiría mis principales recomendaciones en el siguiente decálogo:
  1. Procure que sus hijos/as dispongan con frecuencia de tiempo no estructurado. ¡Verdadero tiempo libre!
  2. Reduzca las actividades extraescolares al mínimo que considere necesario. Priorice y tenga muy en cuenta aquellas que son iniciativa de ellos mismos.
  3. No se adelante a sus demandas, no queme etapas demasiado pronto. Necesitan detenerse y paladear cada edad y cada etapa. Respete su ritmo de maduración.
  4. Interactúe y juegue con ellos si se lo piden, pero no organice ni desarrolle las normas.
  5. Controle el acceso a internet y las nuevas tecnologías. No deben convertirse en prioritarias ni conformar su principal forma de ocio. Establezca horarios.
  6. Distancie el uso de ordenadores, tablets o teléfonos móviles de la hora de irse a la cama. El sueño es fundamental, y el cerebro necesita un tiempo para volver a la normalidad tras los estímulos recibidos durante el empleo de estos aparatos.
  7. Supervise las series de dibujos animados que ven. Compruebe si es usted capaz de ver un capítulo y en qué estado se encuentra después. Algunas generan un estado de ansiedad muy apreciable.
  8. Sus hijos necesitan contacto con la naturaleza. El ritmo que ésta establece actúa como un verdadero bálsamo. Necesitan tocar, oler, sentir y experimentar en espacios abiertos y naturales.
  9. Controle los ruidos innecesarios. Si alguien quiere ver la tele en casa, escuchar música o discutir, los demás no tienen que compartirlo necesariamente.
  10. Preste toda la atención posible a sus comentarios, preguntas y observaciones. Nada de lo que dicen es superficial, aunque en un principio podamos no entender lo que están intentando decirnos.
(Esto no quiere decir que la sobreestimulación sea la respuesta a todos los casos similares. Mi intención es sólo aportar recursos e ideas a los padres y madres que puedan sentirse identificados).
Más información: http://www.guiasaluddigital.com

sábado, 9 de mayo de 2015

La siesta, fundamental para el aprendizaje de los bebés

Dormir media hora de siesta fortalece la memoria de los niños de entre 6 y 12 meses y les ayuda a fijar los conocimientos aprendidos


Los bebés pasan gran parte del tiempo durmiendo, y esto se debe a que el sueño es muy importante para su desarrollo tanto físico como mental. Uno de los últimos estudios científicos en la materia ha analizado los efectos de la siesta en bebés de entre 6 y 12 meses, confirmando que este beneficioso hábito les ayuda a consolidar todo lo que han aprendido antes de echarse a dormir.
¿Cómo lo han demostrado? Los bebés participantes tuvieron que repetir una serie de acciones con títeres que les habían sido enseñadas cuatro horas antes. Los bebés que habían dormido al menos media hora durante ese intervalo obtuvieron mejores resultados en las pruebas y, además, seguían reteniendo la información un día después de las pruebas.
Esto sucede, según los investigadores, porque durante el sueño se codifican los recuerdos y se transfieren desde el área del cerebro implicada en la memoria inmediata – el hipocampo- al área encargada de la memoria a largo plazo – el neocórtex-. “Es posible que en el cerebro de los bebés, el hipocampo tenga una capacidad muy limitada y dormir sea su modo de descargar información en el neocórtex antes de olvidarla”, explica Sabine Seehagen, investigadora en psicología infantil y juvenil de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania) y autora principal del estudio.

Buena también para los padres

Los autores del trabajo, publicado en la revista Proceedings of National Academy of Science (PNAS), realizarán nuevos estudios para ver si el sueño afecta también, además de a la memoria, a la forma en la que los bebés emplean la información aprendida.
Los investigadores han recordado, además, que la siesta tiene un efecto beneficioso durante toda la vida. “Además de ayudar a la consolidación y fortalecimiento de la memoria, el sueño sirve para analizar los problemas y encontrar nuevas soluciones” afirma Seehagen. Así que, la próxima vez que tu bebé se eche una siesta, aprovecha tú también, ¡tu cerebro te lo agradecerá!

Fuente: http://www.serpadres.es/

sábado, 25 de octubre de 2014

Padres adictos al celular provocan efectos negativos en sus hijos

Es este vínculo afectivo el que brindará a los niñxs los recursos necesarios para superar retos y obstáculos en un futuro (cercano y muy lejano).
phubbing

La crianza de los hijxs es una de las profesiones más extenuantes que, una vez que empieza, no puede detenerse jamás. Este trabajo va más allá del cuidado físico que requiere cualquier vida de un ser humano, sino también del vínculo afectivo que se genera a lo largo de los años del desarrollo familiar e individual.
Es este vínculo afectivo el que brindará a los niñxs los recursos necesarios para superar retos y obstáculos en un futuro (cercano y muy lejano). Se trata de una conexión entre padres e hijxs que fomentará sensaciones de seguridad y confianza tanto en sí mismx como en el medio ambiente. Este amor natural y humano manda mensajes a un receptor, nuestrxs hijxs, acerca de lo valiosx que es tanto para los padres como para el mundo entero; acerca de la convicción en la declaración de ser merecedor y proveedor de un circuito de afecto.
No obstante, en los últimos años, la influencia de la tecnología ha provocado estragos graves en el desarrollo psicoemocional (e inclusive psiconeuronal) de las nuevas generaciones. Esto se debe a la falta de interacción entre padres e hijxs, donde los primeros tienden a vincularse primordialmente con sus dispositivos móviles.
Para escribir un correo del trabajo, mandar un mensaje importantísimo, usar aplicaciones o redes sociales; son sólo algunas de las disculpas que cualquier persona pronuncia con un teléfono inteligente. Este fenómeno llamado como phubbing manda un doble mensaje esquizoide, cuyo metamensaje recita: “aunque te diga que eres lo más importante en mi vida, tu conversación ni presencia son prioridad para mí”. Como consecuencia existe la desvirtualización del afecto en las relaciones interpersonales, imposibilitando la satisfacción de las necesidades básicas y de los derechos humanos de cualquier individuo.

Para evitar esta situación al menos con los hijxs, se recomienda prestar atención a los tiempos de transición: el camino a la escuela o al hogar, la hora de ir a la cama o de sentarse en la mesa a comer. Esos pequeños momentos brindan contacto físico, sensorial, emocional, interrelacional. Por ejemplo: Planea el tiempo en que tus hijxs se levantan hasta que salgan del coche (o transporte público) libre de la influencia del teléfono móvil; explícales su almuerzo, cuéntales un cuento, canten diferentes tipos de canciones a lo largo del trayecto. Y en el momento en que entres a casa, deja afuera el trabajo o los deberes. Acércate a tus hijxs para decirles buenas noches (sin el teléfono móvil como compañero eterno). Es el tiempo para generar un vínculo de bienestar, seguridad y amor con los seres que cuidas.
Fotografía principal: Techland
Fuente: http://www.mamanatural.com.mx/2014/10/padres-adictos-al-celular-provocan-efectos-negativos-en-sus-hijos/

A timeline of a baby’s first hour

Careful observations document newborns’ instinctual behaviors


BY LAURA SANDERS

Back when I worked in a lab, I spent countless hours diligently watching fruit flies mate. It was a strange job — both extremely scandalous and extremely boring. But lots of scientists are also voyeurs, I swear. And those tedious observations were a good way to learn about instinctual behaviors.

So I was a little nostalgic when I came across a paper from scientists in Sweden. The researchers did their own careful observations on 28 of the most mysterious creatures on the planet: brand-spanking-new humans. Videos of babies in their first hour of life gave the researchers an unprecedented view of how newborns instinctually behave, when left to their own devices and nestled skin-to-skin on their mothers’ chests. I found the results, published in January 2011 in Acta Paediatrica, just as fascinating as the Drosophila courtship ritual.
Here are some key milestones in the first hour and 10 minutes of a newborn’s life, presented in median minutes:

Minute 0: Babies wail a robust, angry birth cry that helps wake up the lungs.

Minute 2: After all that wailing, babies spend less than a minute relaxing, holding perfectly still on their mothers’ chests. The authors speculate that this silent, still break might have evolved to keep babies hidden from predators.

Minute 2.5: As they start to wake up, newborns open their eyes for the first time. Babies gradually start moving their heads and mouths.

Minute 8: Babies become even more active, keeping their eyes open for five minutes or longer at a time. During this active phase, newborns seem to grow interested in eating, looking at their mothers’ faces and breasts, making sweet little “hungry” noises and moving their hands toward their mouths.

Minute 18: That was exhausting. Time for another rest.

Minute 36: Recharged newborns really kick it into high gear and begin scooting toward their mothers’ breasts, relying heavily on a sense of smell to navigate.

Minute 62: Babies nurse, most likely getting small amounts of colostrum, a pre-milk substance packed with protein and immune molecules. This early suckling stimulates the breasts to make milk and also helps mom’s uterus contract back to its pre-pregnancy size.

Minute 70: Babies fall asleep for a well-deserved break.
And there you have it: The first action-packed hour and 10 minutes of a newborn’s life, laid bare by science. Of course, these minute markers are median numbers taken from a small number of newborns, and even these babies’ time tables varied quite a bit. Any given baby’s behavior might fall well outside of these time points.
But it’s worth having a quantitative look at newborn behavior, particularly with the recent emphasis that hospitals are putting on “baby friendly” practices, designed to aid breastfeeding.
This snapshot of a baby’s first minutes, without interference from anyone, might help healthcare providers figure out better ways to encourage breastfeeding.
Another observational study found that in the first hour of birth, babies whose chins touched the underside of their mothers’ breasts were more likely to successfully suckle than babies who didn’t do a chin-brush. These sorts of studies, which rely on carefully watching a newborn, are beginning to paint a more complete picture of what newborns might need in the moments after birth. And that understanding might ultimately be useful to the adults who want to ease the introduction of this new little person to the world.

Fuente: https://www.sciencenews.org/blog/growth-curve/timeline-baby%E2%80%99s-first-hour

Los primeros meses de un bebé. Diferentes etapas y comportamientos

Una de las cosas que me decían cuando estaba embarazada de mi hijo mayor era que disfrutara mucho del tiempo junto a él e inmortalizara cada segundo de su etapa de bebé porque cuando quisiera darme cuenta se habría convertido en todo un hombrecito. Así que, durante los primeros meses de vida de mi hijo no me separé de la cámara de fotos que llegó a convertirse en una prolongación de mis propias manos. Miles –y no exagero- de fotografías plasmaron sus primeras papillas, sus primeros pasos, sus sonrisas, su primer corte de pelo… Cualquier pequeña hazaña que mi hijo lograba era inmortalizada, no sólo en mi retina y mi corazón, sino en papel fotográfico.

Hace ocho meses nació mi chiquitina y a pesar de que siempre se escucha que los segundos hijos ocupan menos páginas en los álbumes familiares que los primogénitos, he de reconocer que en nuestro caso no ha sido así y tengo fotos para hacer varios SmartAlbum®. Hoy en día, quien más o quien menos tiene un móvil de última generación con una espectacular cámara de fotos que le permite tirar decenas de instantáneas diarias. Si además, podemos plasmar esas fotos en un pequeño y manejable álbum de excelente calidad el resultado es realmente sorprendente.

Las páginas de mis SmartÁlbum® han congelado momentos preciosos como la cara de asombro y fascinación de mi hijo al ver por primera vez a su hermanita, los divertidos momentos que hemos vivido en nuestras primeras vacaciones como familia de cuatro o tantas “primeras veces” que mi bebé nos está regalando de nuevo.
Y es que si vas a ser madre por primera vez, desde mi experiencia te diré cuáles son las etapas y momentos más maravillosos que vivirás en los próximos meses:

·        Las primeras semanas junto a tu recién nacido son especiales e intensas; llenas de cambios y emociones desbordadas.
·       A medida que pasen los días, tu bebé permanecerá con los ojos abiertos durante más tiempo, sus sueños se irán acortando y cuando menos te lo esperes te dedicará su primera sonrisa. En ese preciso instante la interacción con tu bebé se volverá cada día más intensa y gratificante y pasarás las horas perdida en su mirada.
·    Tras sus primeras sonrisas llegarán sus primeros balbuceos, el buscarte con la mirada, el llamarte, el echarte los brazos para que le cojas o incluso el aplaudir cada vez que te vea.
·      Y tras la fase de gateo - ese momento que a todos los padres nos aporta orgullo y agotamiento a partes iguales- llegarán sus primeros pasos. Y antes de que te quieras dar cuenta, ese bebé que dormía en tu regazo se convertirá en una personita independiente con un ansia irrefrenable por conocer el mundo, por desplazarse y zafarse de tus brazos en busca de aventuras.
Como mamá de dos peques inquietos y, como digo, “aventureros”, recomiendo dejarles actuar sin intervenir demasiado y a cambio nos regalarán los instantes más inolvidables y divertidos que hayamos vivido jamás.

Y si tenéis dos o más niños os recomiendo disfrutar al máximo de sus juegos y complicidad. A mí me encanta sentarme a observar: ser espectadora pasiva – siempre con la cámara en la mano- de sus conversaciones, sus miradas y sonrisas y plasmar esta combinación en los originales y decorativos cuadros SmartDeco.
¡Momentos que valen millones e instantes efímeros que merece la pena recordar toda la vida!

Fuente: http://blog.hofmann.es/los-primeros-meses-de-un-bebe-diferentes-etapas-y-comportamientos/

7 Cosas que los padres deben de decir a sus hijos cada día


Por Karen Salmansohn

 Hay muchas maneras de decir "te amo" a tus hijos, sin tener que pronunciar esas tres
 palabras pequeñas pero poderosas. Estas son siete alternativas para decir te amo que también
 tienen una doble función como "empoderamiento de filosofía de vida" para criar a niños que 
se sienten resilientes - niños que sienten en su interior que tienen lo que se necesita para 
recuperarse de la vida surtida de desafíos.

Después de todo, seamos sinceros. No importa lo duro que todos tratamos de recorrer un 
camino libre de golpes hacia la felicidad, la vida siempre va a presentar su cuota de baches 
sorpresa.

No es literal que se digan estas 7 cosas todos los días. Cámbialas. Busca la manera de decirlas
 de distintas maneras a tus hijos.

1. "Creo en ti."

Le he dicho a mi hijo de 3 años de edad, Ari, "Creo en ti" con tanta frecuencia, que él ya 
comenzó a devolverme estas mismas palabras a mí.

Ejemplo divertido: El otro día estaba volteando todo nuestro apartamento buscando mis llaves. 
Me desplomé en el sofá frustrada porque no podía encontrarlas. De repente sentí un tirón en 
mis pantalones. Fue Ari.

"Mami", dice, "Yo sé que puedes encontrar tus llaves. Creo en ti ".

Sus palabras fueron la vacuna de refuerzo de adrenalina que necesitaba para ponerme de pie y
 tratar de tirar el sofá lejos de la pared para un rápido vistazo detrás de él. Eureka! Encontré mis
 llaves perdidas.

Si. Yo creo mucho en el poder de propulsión de "Yo creo en ti!"

2. "Nunca te rindas".

En realidad, cuando digo estas palabras a mi hijo, yo las digo tres veces seguidas, en un tono
 tonto, exagerado a la "Winston Churchill": "¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas!"

Esto hace que Ari ría. Y la risa es un gran liberador de estrés, lo que le permite seguir adelante.

Recientemente, sin embargo, me di cuenta que estas palabras tienen una adición importante. 
Mi hijo y yo estábamos armando un rompecabezas de Spiderman. Ari seguía tratando de coloca
r la pieza del rompecabezas mal en un espacio de rompecabezas vacía - mientras repite: 
"¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas!"

Yo le corregí diciendo: "Nunca te rindas, a menos que por supuesto estás haciendo algo que 
podría estar equivocado - entonces necesitas detenerte, pensar y llegar a una nueva estrategia"

"¿Una nueva estrategia?", Preguntó.

"Sí", le dije, "Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás 
consiguiendo. Si nada cambia, nada cambia. Así que ... tienes que buscar una nueva manera 
de hacerlo, una nueva estrategia, para obtener nuevos resultados".

Ari ahora reconoce la importancia de nunca darse por vencido, y al mismo tiempo estar abierto
 a la búsqueda de nuevas estrategias.

3. "La práctica es la manera de aprender."

Esta frase le recuerda a Ari no molestarse consigo mismo por deslices y caídas. Me gusta decir
 que esto no es sólo durante una actividad desafiante, sino también antes, como palabras
 acogedoras.

4. "Todos los expertos comenzaron como un principiante - al igual que tú."

Siento que es esencial recordarle a mi hijo que las personas que son impresionantes en algo no
 comienzan impresionante.

Quiero que mi hijo crezca sabiendo que está bien cometer errores. Está bien fracasar. Está bien
 luchar. Lo que no está bien es pensar que los errores, fracasos y la lucha son estados 
permanentes de ser. Son simplemente un puente por el que necesita seguir viajando para llegar
 a la "Tierra de lo maravilloso". Quiero que mi hijo crezca sabiendo que la persistencia, la 
paciencia y el esfuerzo son todos mucho más importantes que la perfección.

5. "El fracaso no es una opción."

Recibí este frase a través de uno de sus juguetes de ninja que hablan. Cuando escuché por 
primera vez el juguete pronunciar esta frase, me dije: "¡Oh, me encanta este juguete! ¡El fracaso
 no es una opción! Eso es una bueno."

Ari y yo luego hablamos un poco acerca de lo que significa esta frase, cosas como: seguir 
intentándolo, aprender de todo, no lo veas como "fracaso", sino como una lección y 
conocimiento para aprender lo que puedes tratar de nuevo con una nueva estrategia. Así que el
 fracaso no es una opción. Una de las opciones son: aprender, crecer, dejarlo ir, aceptarse a 
sí 
mismo por tratar, y volver a intentarlo.

Ahora cada vez que Ari está teniendo problemas para hacer algo, toma la atitud del Ninja y 
dice:  "El fracaso no es una opción". Gracias a esta frase, Ari ha mejorado en aprender a leer
 los libros.

6. "Tienes que aprender de cada error o accidente."


Cada vez que a Ari se derrama algo, se le rompe algo, deja caer algo, descompone algo, le 
canto esta misma cancioncilla: "Tienes que aprender de cada error o accidente." Entonces le
 pido que me diga específicamente lo que aprendió cualquiera que sea eso y hablamos de 
ello.

Le hago saber que todos cometemos desastres a veces. Sólo tenemos que tratar de no 
cometer el mismo muchas veces.

7. "Estás a salvo y eres amado."

Recientemente he añadido esta frase en mi kit de palabras resilientes después de que, 
con mi terapista, ella me pidió que recordara un momento en mi infancia, cuando me sentía 
segura y amada. Tan pronto como ella pidió esto, me puse nerviosa en lugar de calmarme. 
No podía recordar un momento definitivo claro en mi infancia, donde me sentía segura y 
amada.

Después pensé en lo importante que es criar a los niños a sentirse seguros y amados. 
Se refuerza su autoestima y fomenta el valor.

Yo ahora he añadido las palabras "estás seguro y eres amado" en mi ritual de buenas noches 
para mi hijo. Susurro estas palabras en voz baja al oído antes de que él quede dormido. "Estás 
a salvo y eres amado." Espero de verdad que este susurro silencioso crée un fuerte eco, infinito
 que le dure hasta bien entrada la edad adulta.

Fuente: mindbodygreen.com