sábado, 23 de mayo de 2015

Mamá: no puedo parar los pensamientos que me llegan a la cabeza

sobreestimulacion
Una amiga me comentó hace unos días que su hija, de apenas cinco años de edad, le había sorprendido con este comentario mientras la llevaba a un cumpleaños. Sentada en su sillita, en los asientos traseros del coche, la pequeña se mostraba agobiada y desconcertada. No es la primera madre que me comenta algo parecido, pero en este caso resulta especialmente significativo el hecho de que la niña considerara que los pensamientos le llegaban de fuera..
No se trata del argumento de una película de ficción, al estilo de La invasión de los ultracuerpos, ni tampoco es consecuencia en este caso de alguna enfermedad mental, o una situación puntual y pasajera. Tras descartar todo lo descartable con el psicólogo, la conclusión no se hizo esperar: se trata sin duda de otra niña más alcanzada por lo que denominamos sobreestimulación. En 1997, hace ya dieciocho años, publiqué un libro sobre el consumo de drogas de síntesis entre los adolescentes, en el que hacía referencia exactamente a esta situación. Sin lugar a dudas nos encontramos ante la generación más sobreestimulada de toda la historia de la Humanidad. Hasta hace apenas 50 años los estímulos que recibíamos del exterior eran muy limitados y moderados en relación a los que recibimos hoy en día. Se trataba fundamentalmente de estímulos procedentes de nuestro entorno inmediato, familia, amigos, y las pocas horas a la semana que podíamos pasar viendo un canal de televisión en blanco y negro, o escuchando algún programa de radio.
Hoy, cualquier niño de diez años de nuestro entorno, ha recibido muchísima más información que cualquier otro homo sapiens de los que han pasado por aquí en los últimos 40.000 años. Ha visto imágenes de tiranosaurios corriendo por un bosque, cuando hasta hace un siglo ni tan siquiera sabíamos de su existencia. Imágenes de peces abisales, animales e insectos de cualquier punto de la tierra, vídeos grabados en la superficie de Marte por un robot, secuencias reales sobre el corazón bombeando sangre o linfocitos haciendo su trabajo en nuestro sistema inmunológico. Cosas con las que ningún sabio de la antigüedad se atrevió a soñar, y un volumen de información muy difícil de manejar. Estímulos dirigidos a todos sus sentidos: sintetizadores, sonidos y ritmos nunca antes escuchados, alimentos procedentes de los cinco continentes, chicles que los primeros minutos saben a maracuyá y después a frutos silvestres del bosque australiano… ¿Se han parado a contar los tipos de cereales que hay en las estanterías de los supermercados? ¿Y los yogures?
Pero estos niños no reciben sólo los estímulos de su entorno habitual, sino que en muchas ocasiones nos empeñamos en “enriquecerlo” y llenar absolutamente todo su tiempo con más actividades. Un tiempo libre absolutamente copado, que se combina con histriónicas series de dibujos animados, estridentes partidas de videojuegos en 3D y todo tipo de aplicaciones para llenar sus móviles, tabletas y cabezas.
Hace ya unos años que distintos expertos, como los del grupo de investigación sobreNeuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada (UGR), advirtieron sobre cómo la estimulación temprana podía influir en el proceso de aprendizaje. La psicobióloga Milagros Gallo, señalaba que: “El entrenamiento en tareas demasiado complejas, antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”.
El problema de la sobreestimulación es que, al igual que hacen las drogas de síntesis, provoca lo que denominamos “tolerancia”. Es decir, el organismo se acostumbra a recibir con regularidad su dosis de estímulos, hasta que llega un momento en el que tal dosis no le satisface. ¿Qué hace entonces? Pues muy sencillo: buscar una dosis mayor. Los niños que viven este efecto se hacen cada vez menos sensibles a los estímulos del entorno, y necesitan cada vez más. Se vuelven hiperactivos, o se muestran desmotivados mientras su imaginación y creatividad se van mermando. Les cuesta centrarse mucho tiempo en una misma actividad, y sienten que sus pensamientos se atropellan los unos a los otros.
NECESITAMOS EL ABURRIMIENTO
Puede parecer algo paradójico, pero necesitamos más que nunca que los niños y niñas tengan tiempo para aburrirse. Necesitamos que tengan tiempo todos los días para llevar a cabo actividades que no estén previamente estructuradas, organizadas y controladas por normas rígidas y preestablecidas. Es preciso que tengan la oportunidad de crear sus propias estructuras, normas y parámetros. Creo que los adultos que no son capaces de innovar, de adaptarse, cambiar o evolucionar y aportar algo a la vida de quienes les rodean, son con frecuencia niños privados de la posibilidad de crear y experimentar. Es necesario tener la posibilidad de explorar, y también la posibilidad de equivocarse.
Definiría el aburrimiento como la ausencia de motivación que incite a la acción física o mental. Así pues, si un niño se aburre y desea actuar tendrá que terminar encontrando o creando sus propias motivaciones. Tendrá en definitiva que automotivarseY no les quepa duda de que lo hará. Un niño o una niña en un parque, con un palito, arena y un par de piedras creará todo un mundo. Sentado frente a una mesa y con una caja llena de pinzas de tender la ropa, organizará una carrera de coches, desarrollará una batalla o realizará algún tipo de construcción. Una hoja en blanco, un lápiz y varios rotuladores darán lugar a todo tipo de creaciones…
Los niños y niñas de hoy, más que nunca, necesitan disponer de tiempo no estructurado y dirigido por sus mayores. La sobreestimulación, la constante motivación externa y el encadenamiento continuo de tareas y actividades programadas les saturan, agobian y ahogan su necesidad de crear.
Resumiría mis principales recomendaciones en el siguiente decálogo:
  1. Procure que sus hijos/as dispongan con frecuencia de tiempo no estructurado. ¡Verdadero tiempo libre!
  2. Reduzca las actividades extraescolares al mínimo que considere necesario. Priorice y tenga muy en cuenta aquellas que son iniciativa de ellos mismos.
  3. No se adelante a sus demandas, no queme etapas demasiado pronto. Necesitan detenerse y paladear cada edad y cada etapa. Respete su ritmo de maduración.
  4. Interactúe y juegue con ellos si se lo piden, pero no organice ni desarrolle las normas.
  5. Controle el acceso a internet y las nuevas tecnologías. No deben convertirse en prioritarias ni conformar su principal forma de ocio. Establezca horarios.
  6. Distancie el uso de ordenadores, tablets o teléfonos móviles de la hora de irse a la cama. El sueño es fundamental, y el cerebro necesita un tiempo para volver a la normalidad tras los estímulos recibidos durante el empleo de estos aparatos.
  7. Supervise las series de dibujos animados que ven. Compruebe si es usted capaz de ver un capítulo y en qué estado se encuentra después. Algunas generan un estado de ansiedad muy apreciable.
  8. Sus hijos necesitan contacto con la naturaleza. El ritmo que ésta establece actúa como un verdadero bálsamo. Necesitan tocar, oler, sentir y experimentar en espacios abiertos y naturales.
  9. Controle los ruidos innecesarios. Si alguien quiere ver la tele en casa, escuchar música o discutir, los demás no tienen que compartirlo necesariamente.
  10. Preste toda la atención posible a sus comentarios, preguntas y observaciones. Nada de lo que dicen es superficial, aunque en un principio podamos no entender lo que están intentando decirnos.
(Esto no quiere decir que la sobreestimulación sea la respuesta a todos los casos similares. Mi intención es sólo aportar recursos e ideas a los padres y madres que puedan sentirse identificados).
Más información: http://www.guiasaluddigital.com

sábado, 9 de mayo de 2015

La siesta, fundamental para el aprendizaje de los bebés

Dormir media hora de siesta fortalece la memoria de los niños de entre 6 y 12 meses y les ayuda a fijar los conocimientos aprendidos


Los bebés pasan gran parte del tiempo durmiendo, y esto se debe a que el sueño es muy importante para su desarrollo tanto físico como mental. Uno de los últimos estudios científicos en la materia ha analizado los efectos de la siesta en bebés de entre 6 y 12 meses, confirmando que este beneficioso hábito les ayuda a consolidar todo lo que han aprendido antes de echarse a dormir.
¿Cómo lo han demostrado? Los bebés participantes tuvieron que repetir una serie de acciones con títeres que les habían sido enseñadas cuatro horas antes. Los bebés que habían dormido al menos media hora durante ese intervalo obtuvieron mejores resultados en las pruebas y, además, seguían reteniendo la información un día después de las pruebas.
Esto sucede, según los investigadores, porque durante el sueño se codifican los recuerdos y se transfieren desde el área del cerebro implicada en la memoria inmediata – el hipocampo- al área encargada de la memoria a largo plazo – el neocórtex-. “Es posible que en el cerebro de los bebés, el hipocampo tenga una capacidad muy limitada y dormir sea su modo de descargar información en el neocórtex antes de olvidarla”, explica Sabine Seehagen, investigadora en psicología infantil y juvenil de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania) y autora principal del estudio.

Buena también para los padres

Los autores del trabajo, publicado en la revista Proceedings of National Academy of Science (PNAS), realizarán nuevos estudios para ver si el sueño afecta también, además de a la memoria, a la forma en la que los bebés emplean la información aprendida.
Los investigadores han recordado, además, que la siesta tiene un efecto beneficioso durante toda la vida. “Además de ayudar a la consolidación y fortalecimiento de la memoria, el sueño sirve para analizar los problemas y encontrar nuevas soluciones” afirma Seehagen. Así que, la próxima vez que tu bebé se eche una siesta, aprovecha tú también, ¡tu cerebro te lo agradecerá!

Fuente: http://www.serpadres.es/

sábado, 25 de octubre de 2014

Padres adictos al celular provocan efectos negativos en sus hijos

Es este vínculo afectivo el que brindará a los niñxs los recursos necesarios para superar retos y obstáculos en un futuro (cercano y muy lejano).
phubbing

La crianza de los hijxs es una de las profesiones más extenuantes que, una vez que empieza, no puede detenerse jamás. Este trabajo va más allá del cuidado físico que requiere cualquier vida de un ser humano, sino también del vínculo afectivo que se genera a lo largo de los años del desarrollo familiar e individual.
Es este vínculo afectivo el que brindará a los niñxs los recursos necesarios para superar retos y obstáculos en un futuro (cercano y muy lejano). Se trata de una conexión entre padres e hijxs que fomentará sensaciones de seguridad y confianza tanto en sí mismx como en el medio ambiente. Este amor natural y humano manda mensajes a un receptor, nuestrxs hijxs, acerca de lo valiosx que es tanto para los padres como para el mundo entero; acerca de la convicción en la declaración de ser merecedor y proveedor de un circuito de afecto.
No obstante, en los últimos años, la influencia de la tecnología ha provocado estragos graves en el desarrollo psicoemocional (e inclusive psiconeuronal) de las nuevas generaciones. Esto se debe a la falta de interacción entre padres e hijxs, donde los primeros tienden a vincularse primordialmente con sus dispositivos móviles.
Para escribir un correo del trabajo, mandar un mensaje importantísimo, usar aplicaciones o redes sociales; son sólo algunas de las disculpas que cualquier persona pronuncia con un teléfono inteligente. Este fenómeno llamado como phubbing manda un doble mensaje esquizoide, cuyo metamensaje recita: “aunque te diga que eres lo más importante en mi vida, tu conversación ni presencia son prioridad para mí”. Como consecuencia existe la desvirtualización del afecto en las relaciones interpersonales, imposibilitando la satisfacción de las necesidades básicas y de los derechos humanos de cualquier individuo.

Para evitar esta situación al menos con los hijxs, se recomienda prestar atención a los tiempos de transición: el camino a la escuela o al hogar, la hora de ir a la cama o de sentarse en la mesa a comer. Esos pequeños momentos brindan contacto físico, sensorial, emocional, interrelacional. Por ejemplo: Planea el tiempo en que tus hijxs se levantan hasta que salgan del coche (o transporte público) libre de la influencia del teléfono móvil; explícales su almuerzo, cuéntales un cuento, canten diferentes tipos de canciones a lo largo del trayecto. Y en el momento en que entres a casa, deja afuera el trabajo o los deberes. Acércate a tus hijxs para decirles buenas noches (sin el teléfono móvil como compañero eterno). Es el tiempo para generar un vínculo de bienestar, seguridad y amor con los seres que cuidas.
Fotografía principal: Techland
Fuente: http://www.mamanatural.com.mx/2014/10/padres-adictos-al-celular-provocan-efectos-negativos-en-sus-hijos/

A timeline of a baby’s first hour

Careful observations document newborns’ instinctual behaviors


BY LAURA SANDERS

Back when I worked in a lab, I spent countless hours diligently watching fruit flies mate. It was a strange job — both extremely scandalous and extremely boring. But lots of scientists are also voyeurs, I swear. And those tedious observations were a good way to learn about instinctual behaviors.

So I was a little nostalgic when I came across a paper from scientists in Sweden. The researchers did their own careful observations on 28 of the most mysterious creatures on the planet: brand-spanking-new humans. Videos of babies in their first hour of life gave the researchers an unprecedented view of how newborns instinctually behave, when left to their own devices and nestled skin-to-skin on their mothers’ chests. I found the results, published in January 2011 in Acta Paediatrica, just as fascinating as the Drosophila courtship ritual.
Here are some key milestones in the first hour and 10 minutes of a newborn’s life, presented in median minutes:

Minute 0: Babies wail a robust, angry birth cry that helps wake up the lungs.

Minute 2: After all that wailing, babies spend less than a minute relaxing, holding perfectly still on their mothers’ chests. The authors speculate that this silent, still break might have evolved to keep babies hidden from predators.

Minute 2.5: As they start to wake up, newborns open their eyes for the first time. Babies gradually start moving their heads and mouths.

Minute 8: Babies become even more active, keeping their eyes open for five minutes or longer at a time. During this active phase, newborns seem to grow interested in eating, looking at their mothers’ faces and breasts, making sweet little “hungry” noises and moving their hands toward their mouths.

Minute 18: That was exhausting. Time for another rest.

Minute 36: Recharged newborns really kick it into high gear and begin scooting toward their mothers’ breasts, relying heavily on a sense of smell to navigate.

Minute 62: Babies nurse, most likely getting small amounts of colostrum, a pre-milk substance packed with protein and immune molecules. This early suckling stimulates the breasts to make milk and also helps mom’s uterus contract back to its pre-pregnancy size.

Minute 70: Babies fall asleep for a well-deserved break.
And there you have it: The first action-packed hour and 10 minutes of a newborn’s life, laid bare by science. Of course, these minute markers are median numbers taken from a small number of newborns, and even these babies’ time tables varied quite a bit. Any given baby’s behavior might fall well outside of these time points.
But it’s worth having a quantitative look at newborn behavior, particularly with the recent emphasis that hospitals are putting on “baby friendly” practices, designed to aid breastfeeding.
This snapshot of a baby’s first minutes, without interference from anyone, might help healthcare providers figure out better ways to encourage breastfeeding.
Another observational study found that in the first hour of birth, babies whose chins touched the underside of their mothers’ breasts were more likely to successfully suckle than babies who didn’t do a chin-brush. These sorts of studies, which rely on carefully watching a newborn, are beginning to paint a more complete picture of what newborns might need in the moments after birth. And that understanding might ultimately be useful to the adults who want to ease the introduction of this new little person to the world.

Fuente: https://www.sciencenews.org/blog/growth-curve/timeline-baby%E2%80%99s-first-hour

Los primeros meses de un bebé. Diferentes etapas y comportamientos

Una de las cosas que me decían cuando estaba embarazada de mi hijo mayor era que disfrutara mucho del tiempo junto a él e inmortalizara cada segundo de su etapa de bebé porque cuando quisiera darme cuenta se habría convertido en todo un hombrecito. Así que, durante los primeros meses de vida de mi hijo no me separé de la cámara de fotos que llegó a convertirse en una prolongación de mis propias manos. Miles –y no exagero- de fotografías plasmaron sus primeras papillas, sus primeros pasos, sus sonrisas, su primer corte de pelo… Cualquier pequeña hazaña que mi hijo lograba era inmortalizada, no sólo en mi retina y mi corazón, sino en papel fotográfico.

Hace ocho meses nació mi chiquitina y a pesar de que siempre se escucha que los segundos hijos ocupan menos páginas en los álbumes familiares que los primogénitos, he de reconocer que en nuestro caso no ha sido así y tengo fotos para hacer varios SmartAlbum®. Hoy en día, quien más o quien menos tiene un móvil de última generación con una espectacular cámara de fotos que le permite tirar decenas de instantáneas diarias. Si además, podemos plasmar esas fotos en un pequeño y manejable álbum de excelente calidad el resultado es realmente sorprendente.

Las páginas de mis SmartÁlbum® han congelado momentos preciosos como la cara de asombro y fascinación de mi hijo al ver por primera vez a su hermanita, los divertidos momentos que hemos vivido en nuestras primeras vacaciones como familia de cuatro o tantas “primeras veces” que mi bebé nos está regalando de nuevo.
Y es que si vas a ser madre por primera vez, desde mi experiencia te diré cuáles son las etapas y momentos más maravillosos que vivirás en los próximos meses:

·        Las primeras semanas junto a tu recién nacido son especiales e intensas; llenas de cambios y emociones desbordadas.
·       A medida que pasen los días, tu bebé permanecerá con los ojos abiertos durante más tiempo, sus sueños se irán acortando y cuando menos te lo esperes te dedicará su primera sonrisa. En ese preciso instante la interacción con tu bebé se volverá cada día más intensa y gratificante y pasarás las horas perdida en su mirada.
·    Tras sus primeras sonrisas llegarán sus primeros balbuceos, el buscarte con la mirada, el llamarte, el echarte los brazos para que le cojas o incluso el aplaudir cada vez que te vea.
·      Y tras la fase de gateo - ese momento que a todos los padres nos aporta orgullo y agotamiento a partes iguales- llegarán sus primeros pasos. Y antes de que te quieras dar cuenta, ese bebé que dormía en tu regazo se convertirá en una personita independiente con un ansia irrefrenable por conocer el mundo, por desplazarse y zafarse de tus brazos en busca de aventuras.
Como mamá de dos peques inquietos y, como digo, “aventureros”, recomiendo dejarles actuar sin intervenir demasiado y a cambio nos regalarán los instantes más inolvidables y divertidos que hayamos vivido jamás.

Y si tenéis dos o más niños os recomiendo disfrutar al máximo de sus juegos y complicidad. A mí me encanta sentarme a observar: ser espectadora pasiva – siempre con la cámara en la mano- de sus conversaciones, sus miradas y sonrisas y plasmar esta combinación en los originales y decorativos cuadros SmartDeco.
¡Momentos que valen millones e instantes efímeros que merece la pena recordar toda la vida!

Fuente: http://blog.hofmann.es/los-primeros-meses-de-un-bebe-diferentes-etapas-y-comportamientos/

7 Cosas que los padres deben de decir a sus hijos cada día


Por Karen Salmansohn

 Hay muchas maneras de decir "te amo" a tus hijos, sin tener que pronunciar esas tres
 palabras pequeñas pero poderosas. Estas son siete alternativas para decir te amo que también
 tienen una doble función como "empoderamiento de filosofía de vida" para criar a niños que 
se sienten resilientes - niños que sienten en su interior que tienen lo que se necesita para 
recuperarse de la vida surtida de desafíos.

Después de todo, seamos sinceros. No importa lo duro que todos tratamos de recorrer un 
camino libre de golpes hacia la felicidad, la vida siempre va a presentar su cuota de baches 
sorpresa.

No es literal que se digan estas 7 cosas todos los días. Cámbialas. Busca la manera de decirlas
 de distintas maneras a tus hijos.

1. "Creo en ti."

Le he dicho a mi hijo de 3 años de edad, Ari, "Creo en ti" con tanta frecuencia, que él ya 
comenzó a devolverme estas mismas palabras a mí.

Ejemplo divertido: El otro día estaba volteando todo nuestro apartamento buscando mis llaves. 
Me desplomé en el sofá frustrada porque no podía encontrarlas. De repente sentí un tirón en 
mis pantalones. Fue Ari.

"Mami", dice, "Yo sé que puedes encontrar tus llaves. Creo en ti ".

Sus palabras fueron la vacuna de refuerzo de adrenalina que necesitaba para ponerme de pie y
 tratar de tirar el sofá lejos de la pared para un rápido vistazo detrás de él. Eureka! Encontré mis
 llaves perdidas.

Si. Yo creo mucho en el poder de propulsión de "Yo creo en ti!"

2. "Nunca te rindas".

En realidad, cuando digo estas palabras a mi hijo, yo las digo tres veces seguidas, en un tono
 tonto, exagerado a la "Winston Churchill": "¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas!"

Esto hace que Ari ría. Y la risa es un gran liberador de estrés, lo que le permite seguir adelante.

Recientemente, sin embargo, me di cuenta que estas palabras tienen una adición importante. 
Mi hijo y yo estábamos armando un rompecabezas de Spiderman. Ari seguía tratando de coloca
r la pieza del rompecabezas mal en un espacio de rompecabezas vacía - mientras repite: 
"¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas! ¡Nunca te rindas!"

Yo le corregí diciendo: "Nunca te rindas, a menos que por supuesto estás haciendo algo que 
podría estar equivocado - entonces necesitas detenerte, pensar y llegar a una nueva estrategia"

"¿Una nueva estrategia?", Preguntó.

"Sí", le dije, "Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás 
consiguiendo. Si nada cambia, nada cambia. Así que ... tienes que buscar una nueva manera 
de hacerlo, una nueva estrategia, para obtener nuevos resultados".

Ari ahora reconoce la importancia de nunca darse por vencido, y al mismo tiempo estar abierto
 a la búsqueda de nuevas estrategias.

3. "La práctica es la manera de aprender."

Esta frase le recuerda a Ari no molestarse consigo mismo por deslices y caídas. Me gusta decir
 que esto no es sólo durante una actividad desafiante, sino también antes, como palabras
 acogedoras.

4. "Todos los expertos comenzaron como un principiante - al igual que tú."

Siento que es esencial recordarle a mi hijo que las personas que son impresionantes en algo no
 comienzan impresionante.

Quiero que mi hijo crezca sabiendo que está bien cometer errores. Está bien fracasar. Está bien
 luchar. Lo que no está bien es pensar que los errores, fracasos y la lucha son estados 
permanentes de ser. Son simplemente un puente por el que necesita seguir viajando para llegar
 a la "Tierra de lo maravilloso". Quiero que mi hijo crezca sabiendo que la persistencia, la 
paciencia y el esfuerzo son todos mucho más importantes que la perfección.

5. "El fracaso no es una opción."

Recibí este frase a través de uno de sus juguetes de ninja que hablan. Cuando escuché por 
primera vez el juguete pronunciar esta frase, me dije: "¡Oh, me encanta este juguete! ¡El fracaso
 no es una opción! Eso es una bueno."

Ari y yo luego hablamos un poco acerca de lo que significa esta frase, cosas como: seguir 
intentándolo, aprender de todo, no lo veas como "fracaso", sino como una lección y 
conocimiento para aprender lo que puedes tratar de nuevo con una nueva estrategia. Así que el
 fracaso no es una opción. Una de las opciones son: aprender, crecer, dejarlo ir, aceptarse a 
sí 
mismo por tratar, y volver a intentarlo.

Ahora cada vez que Ari está teniendo problemas para hacer algo, toma la atitud del Ninja y 
dice:  "El fracaso no es una opción". Gracias a esta frase, Ari ha mejorado en aprender a leer
 los libros.

6. "Tienes que aprender de cada error o accidente."


Cada vez que a Ari se derrama algo, se le rompe algo, deja caer algo, descompone algo, le 
canto esta misma cancioncilla: "Tienes que aprender de cada error o accidente." Entonces le
 pido que me diga específicamente lo que aprendió cualquiera que sea eso y hablamos de 
ello.

Le hago saber que todos cometemos desastres a veces. Sólo tenemos que tratar de no 
cometer el mismo muchas veces.

7. "Estás a salvo y eres amado."

Recientemente he añadido esta frase en mi kit de palabras resilientes después de que, 
con mi terapista, ella me pidió que recordara un momento en mi infancia, cuando me sentía 
segura y amada. Tan pronto como ella pidió esto, me puse nerviosa en lugar de calmarme. 
No podía recordar un momento definitivo claro en mi infancia, donde me sentía segura y 
amada.

Después pensé en lo importante que es criar a los niños a sentirse seguros y amados. 
Se refuerza su autoestima y fomenta el valor.

Yo ahora he añadido las palabras "estás seguro y eres amado" en mi ritual de buenas noches 
para mi hijo. Susurro estas palabras en voz baja al oído antes de que él quede dormido. "Estás 
a salvo y eres amado." Espero de verdad que este susurro silencioso crée un fuerte eco, infinito
 que le dure hasta bien entrada la edad adulta.

Fuente: mindbodygreen.com

lunes, 20 de octubre de 2014

Niños descalzos, más inteligentes (y sobre todo, más felices)

Hace un tiempo ya os explicamos cuáles eran las posibles razones de que los niños se descalzaran tan a menudo. A pesar de ello, los padres muchas veces insistimos en ponerles los zapatos, incluso cuando no los necesitan, porque no caminan.
Sabíamos lo cómodos y felices que están los niños explorando sus pies descalzos. Ahora, un estudio señala que la costumbre de calzar precozmente a los bebés y los niños puede afectar negativamente a su desarrollo y que, por contra, los niños descalzos desarrollan mejor su inteligencia:

En la actualidad hay una tendencia a calzar a los niños precozmente. Existen calzados denominados calzado para preandantes y calzado para gateo. En este artículo se pretende ofrecer argumentos científicos que justifiquen la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés no andantes. Como método se ha utilizado el análisis y lectura crítica de distintas fuentes bibliográficas en relación al desarrollo psicomotriz del niño, tratados de neurología y las principales Teorías sobre el desarrollo de la inteligencia en el niño. Encontramos que el movimiento físico y el estimulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño.

Así comienza el estudio, titulado “Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes“, elaborado por Isabel Gentil García, Profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid.
En él, se hace una crítica a la profusión de publicidad y comercios de calzado para “preandantes”, así como a la excesiva recomendación pediátrica de calzar a los bebés. En su opinión, este acto solo debería ser necesario con el fin de abrigar los pies, y como demostración ofrece argumentos científicos que justifcan la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés no andantes, a través de un enfoque interdisciplinar.
Por qué son tan importantes los pies del bebé

Desde el punto de vista del desarrollo neurológio y de la sensibilidad táctil, los pies del recién nacido tiene una sensibilidad mucho más fina que la de la mano hasta los ocho o nueve meses.
Por ello en los primeros meses los pies tienen una función esencial: informar del mundo exterior al bebé, que toca con ellos todo lo que tiene a su alcance, los manipula con sus manos y los lleva a la boca donde las terminaciones nerviosas sensitivas son mayores. A partir de esta edad el pie de forma gradual pierde este tipo de sensibilidad.

El hecho de calzar continuamente a los bebés que no caminan les priva de información táctil y la percepción de la posición y movimiento de los pies en relación con el espacio, que juegan un papel importante en el sistema nervioso central. Por ello para la maduración de las habilidades motoras son necesarios el desarrollo de la coordinación visual manual y la adquisición de estas informaciones táctiles y perceptivas.

El estudio además se basa en las etapas de Piaget de desarrollo de la inteligencia, centrándose en la primera, en la etapa sensomotriz (desde el nacimiento a los dos años), cuando son importantes la manipulación, el movimiento y aprender a organizar de forma hábil la información sensorial. Se adquiere la primera noción del yo, del espacio, del tiempo y la idea de causalidad.
Sin duda los pies, como receptores privilegiados, contribuirían a un mejor desarrollo de la inteligencia del bebé, y ello es así porque la inteligencia se desarrolla mediante:
·         La maduración del sistema nervioso, esto es la capacidad de diferenciar y discriminar cada vez un mayor número de estímulos y tiene que ver con la diferenciación de las células nerviosas.
·         La experiencia de interacción con el mundo físico, esto es la manipulación, el manejo de los objetos. Significa conocer el funcionamiento de los objetos a través de manipular con ellos. El desarrollo de la inteligencia no sería posible sin esa manipulación, pues la maduración del sistema nervioso no es independiente de la experiencia. Junto a las manos y la boca, los pies también tienen un papel fundamental.
·         La necesidad de aprender. La mente humana tiende al equilibrio cognitivo. Cada vez que hay un estímulo exterior que no comprendemos tendemos a comprender. El sistema cognitivo tiende a buscar nueva información para reequilibrar, por eso el interés por aprender tiene que ver con buscar estructuras de conocimiento cada vez más complejas y estables.

Además de Piaget la autora se centra en otros autores para demostrar su teoría, y es que al final todos coinciden que el desarrollo es fruto de una compleja interacción entre el ambiente y el organismo y que uno de los factores ambientales que más interviene en su desarrollo es el propio cuerpo y su autoconocimiento.

Una de las imágenes más graciosas que descubrimos del bebé hacia los tres meses es que se mira y se toca las manos y los pies con curiosidad. Empieza a descubrir su cuerpo, y los zapatos en buena medida le restan sensibilidad, movimiento… A partir de los seis-siete meses, los bebés se suelen llevar los pies a la boca en ese proceso de autoconocimiento y aportando nuevas sensaciones y experiencias motoras que contribuyen al desarrollo de su inteligencia.

Además, el hecho de apoyar el pie descalzo en todo tipo de superficies, también irregulares, contribuye al desarrollo muscular. El calzado denominado preandante o el calzado para el gateo impide recibir sensaciones, además añade un peso excesivo a los pies impidiendo que se muevan libremente. Todo ello explica por qué los niños, cuando tienen un mayor control de su cuerpo, se quitan los zapatos continuamente.

Unos calcetines valdrían para que no tuvieran frío, aunque si los bebés se suelen llevar los pies a la boca no son convenientes, y de todas formas aprenden muy rápidamente a quitárselos también. Y, como comenté hace tiempo, considero que los zapatitos para bebés son muy bonitos pero poco útiles, mis hijas los llevaron realmente poco, también por el tema del precio: probablemente sean las prendas más caras en relación a su tamaño.

En definitiva, el estudio concluye que calzar a los más pequeños cuando aún no saben caminar puede perjudicar su desarrollo, y que esos zapatos “preandantes” no tienen justificación. Parece esta una nueva razón para dejar que los niños, si no hace frío, vayan descalzos por casa, aunque nos bastaba con ver lo cómodos y lo contentos que estaban explorando los pies, ¿no os parece?



Fuente: Bebés y más