domingo, 13 de abril de 2014

Es importante saberlo, si estás embarazada

Buenos consejos para viajar embarazada

Si vas a ir de viaje y estás embarazada, adelante, no tiene por qué suponer un problema. Eso sí, conviene consultarlo al tocoginecólogo y seguir algunos consejos según el medio de transporte que elijas.
Gemma Cardona
Medio de transporte en el embarazo
Por fin están cerca las ansiadas vacaciones. Y en esta ocasión van a ser muy especiales para ti, porque llevas contigo al pasajero más importante: tu futuro bebé.
Por esta misma razón, a la hora de desplazarte a cualquier sitio debes prestar una mayor atención a algunos aspectos, como el medio de transporte elegido, los horarios de partida y llegada... Así lograrás que tus viajes sean seguros y disfrutarás sin problemas de este tiempo de relax.
ASPECTOS PRÁCTICOS
Sin duda, el mejor momento para viajar embarazada es durante el segundo trimestre (desde la semana 18 a la 30), cuando lasnáuseas de los primeros meses han remitido y tu aún te encuentras bastante ágil.
Si estás en el primer trimestre, sobre todo al principio, tu ginecólogo te habrá advertido que debes tener cuidado (muchos expertos aconsejan incluso no realizar desplazamientos) y optar por trayectos y destinos cómodos y tranquilos, ya que éste es el período de implantación del embrión y existe un mayor peligro de sufrir un aborto espontáneo.
Y si te encuentras en el tercer trimestre de la gestación, probablemente te sientas bastante más incómoda, entre la tripa y las elevadas temperaturas, y viajar te resulte un tanto engorroso.
En cualquier caso, uno de los detalles más importantes a considerar a la hora de salir de viaje es la elección del medio de transporte. Y aunque ésta va a ir en función de tus necesidades puntuales, hay dos aspectos básicos a tener en cuenta: la comodidad (y esto incluye si vas a poder moverte, parar en caso de que lo necesites o tener acceso a los servicios) y el tiempo que se tarda en llegar al destino.
POR TU SEGURIDAD
Para terminar, recuerda que antes de marcharte de viaje es muy importante que informes a tu ginecólogo de cualquier detalle relevante y que lleves contigo los informes del embarazo, las tarjetas sanitarias, el teléfono de tu médico y también el del hospital más cercano.
Además, has de comprobar si el seguro cubre tu estado. (Mira cómo contratar un seguro de viaje para el embarazo en tus vacaciones.) “Y no sólo si te vas a la otra punta del mundo, hazlo también aunque el viaje finalice en el pueblo vecino. Te puede pasar cualquier cosa en cualquier sitio”, recomienda Carlota Basil, ginecóloga y autora del libro "Vamos a ser padres" (Ed. Grijalbo).
Una vez que llegues a tu destino, para prevenir posibles complicaciones ten presentes otros detalles, como no beber agua del grifo en sitios que no te ofrezcan garantías sanitarias (tampoco bebidas con hielo), dejar para otra ocasión las visitas a lugares que estén a demasiada altitud o que sean muy calurosos...
Se trata, en definitiva, de disfrutar de tus viajes sin dejar de pensar en tu seguridad y en la de tu hijo. Merece la pena, ¿no crees?

Fuente: www.crecerfeliz.es

Doula, ¿quieres una?

Las doulas en el embarazo, parto y postparto

Doula, ¿quieres una?

¿Necesitas una persona experta que esté a tu lado y te apoye en alguna etapa de tu maternidad? Quizá pueda ayudarte una doula.
Gemma Cardona. Asesora: Clara Vergés, doula, cofundadora coordinadora de la Asoc. Mares Doules.
doula

Hace años las mujeres vivían la maternidad permanentemente acompañadas: hermanas, la propia madre, vecinas o amigas próximas estaban siempre a su lado.
Hoy día se ha perdido en parte esa red de complicidades tan cercana y, en cierta forma, las doulas vienen a suplirla. Son mujeres (actualmente en España, salvo rarísimas excepciones, no hay doulas hombres), en su mayoría madres, que se ponen a disposición de otras mujeres para ayudarlas en el embarazoel parto y el postparto.
Una doula te ofrece su experiencia para que vivas esta etapa de la manera más plena. ¿Cómo? Creando un entorno agradable y adecuado y cuidando de ti para que te encuentres bien y tengas energía, lo que hará que vivas en plenitud el embarazo y las primeras semanas del bebé. Eso sí: su función es de apoyo físico y emocional; las doulas no están capacitadas para realizar ningún tipo de examen médico (ése es trabajo de comadronas o médicos). Sí pueden ofrecerte sus conocimientos –algunas incluso tienen formación en terapias naturales–, pero no intervienen en decisiones.
Su papel es, por decirlo de algún modo, más presencial. Y entre sus cualidades deben estar la capacidad para escuchar y la discreción. Se trata, en definitiva, de utilizar la empatía para ayudarte. ¿Y cuántas veces una sonrisa o un abrazo a tiempo han sido mucho más efectivos para reconfortarte que cualquier otra cosa?
QUÉ PUEDES PEDIRLE
Las doulas no tienen una preparación académica concreta, no existe ninguna titulación ni enseñanza reglada al respecto (algo que piden muchas de ellas). Sí tienen formación sobre la fisiología del embarazo, parto y puerperio, imprescindible para identificar cuándo se encuentran ante un problema y cuándo no.
Su trabajo dependerá en gran medida de tus necesidades. Cuéntale cómo te sientes, qué necesitas, dónde te resultaría útil su ayuda...
  • Mira lo que puedes esperar de sus servicios:
    Durante la gestación. La doula puede compartir contigo tu plan de parto o ayudarte a hacerlo, atender tus dudas, darte asistencia práctica (por ejemplo, en los preparativos del parto) y, por supuesto, ayudarte a afrontar los malos momentos o problemas que puedan surgir.
  • En el nacimiento de tu hijo. A partir de la semana 37 del embarazo mantendrá contacto telefónico y estará disponible a modo de guardia para cuando empiece el parto (normalmente las doulas se coordinan entre sí, de forma que si llegado el día ocurriera algún imprevisto y tu doula no pudiera asistir, tendrías a una sustituta preparada). Su función es acompañarte desde que empieza el trabajo de parto, yendo a tu casa si lo prefieres o directamente al lugar donde hayas elegido parir. A menos que tú indiques lo contrario, la doula estará presente durante todo el parto, apoyándote, cuidando que se respeten tus deseos y colaborando con el personal sanitario si se da el caso. En otros países europeos como Francia u Holanda esto es muy habitual. En Alemania el servicio incluso está costeado por la Seguridad Social. Sin embargo, en España muchos hospitales ponen pegas a que las doulas entren en el paritorio, así que si ésa es tu intención, sería bueno que lo indicaras de antemano. Después del parto la mayoría de las doulas hacen una última visita a la nueva madre, ya sea en el hospital o en el domicilio.
  • En los días posteriores. Su principal cometido es dar apoyo en la lactancia y los cuidados del bebé y ayudarte con la intendencia. Si necesitas ayuda con la limpieza o el cuidado de tus otros hijos, puedes pedírsela. Los primeros días serán de caos y una mano amiga te será útil.    
  • fuente:www.crecerfeliz.es

miércoles, 2 de abril de 2014

Momentos previos al parto.

AL PARTO, BIEN PREPARADA

Molestias normales que puedes sufrir en el parto

Al parto, bien preparada: Molestias normales que puedes sufrir en el parto

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El test del parto: ¿verdadero o falso?

A pesar de la exhaustiva información de la que suelen disponer las futuras mamás hoy día, hay algunas situaciones que se pueden presentar en el momento del parto de las que muchas veces no se habla (más que nada porque no tienen mayor importancia o gravedad) y que, sin embargo, pueden resultar desconcertantes y llegar a preocupar a la embarazada. Te explicamos cuáles son para que no te pillen desprevenida.

Es posible que te pongan un enema

Cuando el bebé empuja a lo largo del canal del parto, el recto se contrae. Para evitar que se vacíe durante el parto en muchos hospitales ponen un enema antes de comenzar el trabajo del parto para liberar al intestino y proporcionar al feto cuando salga un ambiente lo más limpio posible, y evitar así cualquier riesgo de infección. Es indoloro.
La OMS cuestiona esta práctica y la del rasurado y cada vez se hacen menos. Si no deseas que te pongan enema, conviene que lo indiques previamente en un plan de parto.

Es normal tener sentir angustia

La aparición de náuseas y vómitos del parto son un efecto secundario del alto nivel de prostaglandinas en la sangre materna que produce la estimulación del útero al inicio del parto. Es señal que el parto está avanzando y que se está llevando a cabo la dilatación.

Durante la dilatación puedes notar calor

Algunas mujeres afirman sentirse acaloradas en el momento de la dilatación. Se debe a que las contracciones hacen trabajar al músculo del útero, lo que aumenta la temperatura corporal.

O sentir frío

Durante la dilatación ( después del esfuerzo de las contracciones), en el expulsivo y, sobre todo, en el puerperio inmediato, es normal sentir frío. El descenso de la temperatura también puede ser un efecto secundario de la analgesia epidural y el suero que se administra a la madre. Las pequeñas cantidades de líquido amniótico que penetran en la sangre materna también pueden producir una sensación de frío. Algunas mujeres tiemblan e incluso llegar a castañear los dientes, pero no es muy frecuente, y en cualquier caso es pasajero.

Incluso quedarte con los pies y las manos helados

Durante el parto la circulación de la sangre se altera para atender mejor las necesidades del organismo. La mayor parte de la sangre se dirige hacia el útero (que está trabajando intensamente), por lo que las extremidades reciben menos cantidad y por ello se quedan frías. Para entrar en calor viene bien llevarse unos calcetines o pedir una manta.

Puedes sufrir gases tras el parto

Durante la gestación el músculo liso intestinal se relaja y esto favorece la acumulación de gases. Cuando se practica una cesárea, este problema es más frecuente, porque se inyectan medicamentos que relajan los músculos en el momento de la intervención (para poder sacar al niño con mayor facilidad).
Por lo general, el intestino empieza a movilizarse con normalidad al día siguiente de la cesárea.
Para aliviarlos: ayuda levantar las rodillas, mover las piernas o caminar un poquito.

Y tener contracciones de nuevo

El útero tiene que volver al tamaño que tenía antes de la gestación y lo hace mediante contracciones, para no perder mucha sangre. Estas contracciones se llaman entuertos, durante de 48 a 78 horas, y se favorecen con la succión cuando el bebé toma el pecho. Cada mujer las percibe de forma distinta. Algunas sólo notan una sensación de tensión, mientras que otras sufren un dolor intenso, que se alivia con analgésicos.

Fuente: serpadres.es

sábado, 29 de marzo de 2014

¿Qué es el apoyo? ¿Cómo es el apoyo que da una DOULA?

 
El apoyo es incondicional.

Es escuchar...

no juzgar, no hablar con tu propia historia.

El apoyo es  no ofrecer consejos...

es ofrecer un pañuelo, una caricia, un abrazo... cariño.

Estamos aquí para ayudar a las mujeres a descubrir lo que sienten...

no para hacer que la sensación o el sentimiento desaparezca.

Estamos aquí para ayudar a la mujer a identificar sus opciones ...

no para decir cuál es la opciones que debe elegir.

Estamos aquí para mostrarle el camino,

no para recorrerlo por ella.

Estamos aquí para ayudar a una mujer a descubrir su propia fuerza ...

no para rescatarla y luego dejarla aún siendo vulnerable.

Estamos aquí para ayudar a una mujer a descubrir que ella puede ayudarse a sí misma ...

no para tomar esa responsabilidad para ella.

Estamos aquí para ayudar a una mujer a aprender a elegir ...

no para que sea innecesario que ella tome las decisiones difíciles.

~ Anónimo

Fuente: http://www.placentera.com/

sábado, 22 de marzo de 2014

Recomendaciones para un parto normal

Indicaciones del Ministerio de Sanidad y de la Organización Mundial de la Salud sobre un parto normal. Muchas técnicas muy extendidas en los paritorios de España no están recomendadas por sus efectos adversos o por ser incómodas para la mujer y no aportar ningún beneficio.

 Madrid

Fuentes: Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud (2007), primer informe sobre la evolución de la Estrategia (2011), Manejo de las complicaciones del embarazo y del parto (OMS, 2003) y Recomendaciones de la OMS sobre el nacimiento (1985). / HEBER LONGÁS / EL PAÍS

10 Mitos sobre las Doulas



La realidad es que no tantas personas conocen qué es una Doula y menos cuál es el alcance de su labor. A veces cuando dices facilitadora al nacimiento como que entienden un poquito más pero sigue siendo muy ambiguo. Mi forma más corta de resumir la labor de una Doula es la de proteger el espacio en el que se lleva a cabo un nacimiento para recibir al individuo que está llegando de la forma más respetuosa posible.

En torno al ejercicio de la Doula existen mitos, aquí algunos de los más frecuentes: 

Mito #1: Si tengo una partera (comadrona), no necesito una doula .
Si bien es cierto que las doulas y parteras comparten algunas habilidades y metas comunes , sus funciones son en realidad muy diferente. Una doula busca vincularse contigo desde el momento de contratarla. Está para ayudarte a procesar tus emociones, tus temores, tu historia personal y qué cosas en la vida te marcaron hasta ese momento. Con una Doula no tienes que esperar a la próxima cita programada.

Con frecuencia una Doula puede acompañar a la madre desde la casa y en el traslado hacia el hospital o centro de maternidad . Después de llegar a su lugar de nacimiento, la partera (o el obstetra) puede no garantizar que serás su única paciente en trabajo de parto . Tu Doula está ahí sólo para ti.

Las parteras ofrecen conocimientos acerca nacimiento y sugerencias para manejar la intensidad del trabajo de parto,., al igual que las doulas. Sin embargo, la responsabilidad final de una partera recae en la salud de la madre y el bebé. Aunque la partera tambien está calificada para dar apoyo, en algún momento (o en varios) del trabajo de parto, una partera debe volver la atención a los aspectos médicos del nacimiento. Es su trabajo estar atenta a complicaciones, informar sobre las intervenciones o enfoques. Una doula NO realiza tareas clínicas y esto puede ser un beneficio en la medida que le permite enfocarse exclusivamente en dar apoyo. Ella sostiene el espacio y controla factores ambientales (como iluminación o temperatura) o emocionales (como temores o procesos abiertos) y asiste a la madre con afirmaciones positivas que la apoyan en su labor " Estás haciendo un trabajo increíble , esto es normal", "Mantente fuerte, ya casi estás allí. " " Escuche a tu cuerpo ." " No tengas miedo , estamos aquí contigo", 

*IMPORTANTISIMO: Más peligroso es este mito a la inversa, si tienes Doula no necesitas Partera. La doula NO toma decisiones ni realiza intervenciones médicas, ni debe ponerse a si misma en una situación en la que eso pudiera ser necesario.

Mito #2: Las Doulas quieren quitarle el trabajo a las partera. 

El punto de enfoque de la doula y la partera es distinto, La doula da apoyo emocional, la partera vela por el bienestar físico. La realidad es que la Doula y la Partera deberían ser partes integrales del Equipo de atención al parto humanizado.

Mito #3: Una doula podría interferir con el vínculo entre mi pareja y yo.

Tu compañero de vida puede ser un compañero de parto ideal. Te conoce mejor que nadie, y ese vínculo no puede ser sustituido por una doula - ni por cualquier otra persona. Las doulas no entran al parto a hacerse cargo.

Una buena Doula facilita más bien la participación del compañero en la medida en que le recuerda a la pareja lo que aprendieron en el curso prenatal. También podemos complementar las fortalezas de la pareja, por ejemplo mientras el padre da soporte físico, la Doula da afirmaciones. Incluso con preparación de antemano, él podría no saber qué decir o cometer el clásico error de hablarte durante contracciones o preguntarte ¿cómo te sientes?

Debido a que hemos estudiado y, a menudo visto una gran cantidad de nacimientos, las Doulas podemos ser muy valiosas en situaciones inesperadas. Si ha disminuido la frecuencia de las expansiones, papá podría no pensar en estimular los pezones, subir escaleras, la acupresión, la visualización o chuparse el dedo (sí, chuparse el dedo). También llevamos una bolsita de pequeño trucos. Mi propia bolsa de Doula incluye, aceite cremoso para masajes hecho por mi con ingredientes comestibles, aceites esenciales, madera de palo santo para usar de incienso y música de ceremonia, Ícaros, mantras etc. Me veo de lo más graciosa llegando con mi bolso y la pelota de yoga.

Las Doulas también puede dar soporte al papá con medidas de confort y descansos durante un parto largo. Incluso el compañero de parto más sorprendente tiene que comer e ir al baño de vez en cuando. Le podemos dar seguridad cuando las cosas van normalmente. Estamos para doulearlo a él también.

Más aun, si los dos están trabajando muy bien juntos, somos expertas en dar un paso atrás y dejar que eso suceda. En lo personal me gusta dejarlos en momentos solos e invitarlos a besarse con la boca abierta, le digo que ayuda a abrir la cervix, cosa que es cierto y me voy un par de minutos. Hay un espacio de sólo observar y tiene un valor real el simplemente honrar y proteger el espacio de nacimiento de un bebé y la transformación de una pareja en familia.

Mito #4: Mi doula me protegerá del personal del hospital .

Ni siquiera el mejor doula puede "salvar" a una pareja de un médico intervencionista, obstetra, partera, en casa de parto o en hospital. Esta en tus manos defenderte y hacer saber sus deseos al personal que te atiende, recuerda que aunque el doctor se vea imponente, el está a tu servicio y no tu al suyo.

Por su parte y hasta que no se consolide el rol profesional de una doula ésta puede ser expulsada de la sala de partos muy rápidamente si hiere algún ego o alguien considera está interfiriendo demasiado. 

La doula en su interacción con la madre  puede realizar una labor sutil en la que los deseos de la madre se ven equiparados e incluso confrontados ante el obstetra, mediante por ejemplo un 'plan de parto'  si muestra su verdadera personalidad, la doula puede ayudar a la madre a encontrar un doctor o partera que haga un mejor click con el tipo de atención que la madre quiere. Si tu doctor dice que no es intervencionista, pero dice que no a casi todo lo que pones en el plan de parto o te mira que fueras un bicho raro or el mero hecho de haber hecho un plan de parto, no creas que él va a cambiar de parecer el día de tu parto, y como bien dijo el doctor que me sacó de la sala de parto "Ella me escogió a mi, no yo a ella". 

De todas formas, durante el parto podemos avisar a la pareja cuando parece que una intervención es inminente, otorgándoles al menos unos instantes para evaluar sus sentimiento y que no les llegue el doctor de sorpresa con alguna intervención en puerta.

Mito #5: El acompañamiento es costoso. 
El bebé necesita tan poco cuando nace, sin embargo gastamos en tantas cosas que la final puede que ni usemos, sin embargo y en comparación, las experiencias de parto marcan y las mujeres procesan sus partos durante toda su vida. Las intervenciones innecesarias pueden tener efectos físicos y emocionales de larga duración para la mamá y el bebé. Tenemos la oportunidad de traer a nuestros bebés con respeto. Así que para muchas parejas, procurarse o no una Doula es cuestión de prioridades cambiantes.

En casi todas las comunidades, si realmente quieres apoyo en el parto, hay una doula en tu rango de precio. El trabajo de la Doula es exigente y no suele pagar muy bien. Aún así, muchas están dispuestas a ajustar sus tasas en una escala de precios para madres de bajos ingresos. Planes de trueque y pago en partes también son comunes. Si la primera doula que conoces no hace trabajo pro-bono, o ha llegado a su límite, por lo general puede ayudarte refiriéndote con un nueva Doula, o una aprendiz de Doula, cuyo servicio puede llegar a ser gratuito. Si conectas con alguna escuela que entrene Doulas puedes pedir que una estudiante acompañe tu parto.

Mito #6: Las Doulas me van a presionar para que tenga un parto vaginal.

Las doulas creen en ti y en la habilidad de tu cuerpo para parir, con frecuencia somos apasionadas en cuanto al nacimiento y por lo general tenemos la meta de lograr que sea respetado. Tenemos perfectamente claro que el abanico de formas de parir y nacer es amplísimo y estamos preparadas y nos setimos cómodas con acompañar muchos tipos de nacimiento. Si es cierto que las doulas manejamos mucha información sobre las rutinas del nacimiento medicalizado y conocemos el impacto que intervenciones obstétricas innecesarias pueden tener en la mamá y el bebé. Sin embargo la doula está para apoyar tus decisiones,  no para decidir por ti, en ese sentido una doula no debe jamás juzgar las decisiones que tomes en cuanto a tu trabajo de parto. La primera sesión puede ser utilizada para que la doula indague en ti cuál es la visión que tienes del parto qué decisiones están basadas en tus gustos y personalidad y si existieran algunas basadas en miedo, allí habría un trabajo adicional.

No estamos en el cuerpo, y no podemos saber completamente lo que la experiencia de parir para la mujer que acompañamos. Los medicamentos y las intervenciones, a pesar de que se usan en exceso sin duda tienen su lugar. El núcleo de papel de la doula es el apoyo - apoyo a tus decisiones, tu proceso, tu cuerpo, tu mente y tu espíritu y la certeza de que los nacimiento pasan como tienen que pasar. Hay nacimientos verdaderamente hermosos que incluyen oxitocina , narcóticos, epidurales, e incluso cesáreas .

Una buena doula te nutre y te apoya en tu viaje a dar a luz, No puede ayudarte a parir, pero si puede aliviar tu carga.

Mito #7: La doula llega en el trabajo de parto y se va después del nacimiento. 

Puede que haya doulas así pero por lo general la doula aspira a que haya un continuum en el cuidado, ella forma un vínculo contigo y con la historia del nacimiento. En lo personal me siento casi madrina de los bebés y comadre de las mamás que he acompañado.

Es positivo que como mínimo haya una sesión previa al trabajo de parto para sintonizar con la madre conocer su visión del nacimiento y una o más en el postparto. Es importante que la Doula se continúe formando para abarcar más ámbitos del postparto, como por ejemplo certificándose como consultora de lactancia.

Mito #8: Todas las Doulas son iguales. 

Como si al conocer a una Doula las hubieras conocido a todas. Nada más lejos de la verdad, la Doulas vienen de todos los tipos, y enfocan su apoyo desde perspectivas diferente dependiendo de cómo son en si mismas, pero también de la mujer que acompañan. Unas usan más afirmaciones, otras son más táctiles, algunas son una presencia invisible y otras un pilar de quien sostenerse. Conoce varias Doulas si es necesario hasta que sientas que haces click.

Mito #9: La doula no es importante porque (el doctor, la matrona, la enfermera, la pareja) está ahí.

Como la Doula no toma decisiones ni realiza intervenciones médicas, no tiene que inmiscuirse en procedimientos del hospital, ni atender a más de una mujer al mismo tiempo. A diferencia de la pareja o familia, La Doula no está tan emocionalmente involucrada con la madre, para que le sea incomodo verla en dolor, la Doula sabe lo que puede esperar y está preparada para mantener la calma durante el proceso. y acompañar a la gestante de principio a fin.

Mito #10: El Rol de la Doula es más el de ESTAR que el HACER
Este mito se resume en la frase: La doula que se ponga en una esquina a tejer. Si bien cuando la madre está preparada y todo fluye, la doula puede enfocarse en estar, bridando un apoyo silente, con frecuencia aun la madre que ha manejado bien todo el proceso tiene instantes de dudas o momento críticos emocionales, o físicos, cuando las sensaciones se vuelven abrumadoras o la madre pierde el control y no sabe cómo seguir la Doula debe estar preparada y tener herramientas a la mano, y eso más que estar, es Hacer, así el hacer sea apagar las luces, minimizar los estímulos, dar masajes  o palabras de aliento. Esto es aun más necesario si la madre no está tan preparada y requiere de apoyo continuo. El simple estar se refiere a un esquema ideal (que con poca frecuencia se cumple) de la mujer preparada y el ambiente imperturbado.

Fuente: http://www.placentera.com/

lunes, 17 de marzo de 2014

El vuelo del sapo


Gustavo Roldán
(Escritor Argentino)

–Lo que más me gusta es volar –dijo el sapo. Los pájaros dejaron de cantar. Las mariposas plegaron las alas y se quedaron pegadas a las flores..


El yacaré abrió la boca como para tragar toda el agua del río.

El coatí se quedó con una pata en el aire, a medio dar un paso. El piojo, la pulga y el bicho colorado, arriba de la cabeza del ñandú, se miraron sin decir nada. Pero abriendo muy grandes los ojos.

El yaguareté, que estaba a punto de rugir con el rugido negro, ese que hace que deje de llover, se lo tragó y apenas fue un suspiro.

El sapo dio dos saltos para el lado del río, mirando hacia donde iba bajando el sol, y dijo:
–Y ahora mismo me voy a dar el gusto.

–¿Está por volar? –preguntó el piojo.

–Los gustos hay que dárselos en vida, amigo piojo. Y hacía mucho que no tenía tantas ganas de volar.

Un pichón de pájaro carpintero se asomó desde un hueco del jacarandá:
–Don sapo, ¿es lindo volar? Yo estoy esperando que me crezcan las plumas y tengo unas ganas que no doy más. ¿Usted me podría enseñar?

–Va a ser un gusto para mí. Y mejor si lo hacemos juntos con tu papá, que es el mejor volador.

–Sí, mi papá vuela muy lindo. Me gusta verlo volar. Y picotear los troncos. Cuando sea grande quiero volar como él, y como usted, don sapo.

El piojo miraba y comenzaba a entender.
El yacaré seguía con la boca abierta.
El tordo y la calandria se miraron y decidieron que era hora de intervenir.

–Don sapo –dijo el tordo–, ¿se acuerda de cuando jugamos a quién vuela más alto?

–Ustedes me ganaron –dijo la calandria– porque me distraje cantando una hermosa canción, pero otro día podemos jugar de nuevo.

–Cuando quiera –dijo el sapo–, jugando todos estamos contentos, y no importa quién gane. Lo importante es volar.

–Yo también –se oyó una voz que venía llegando–, yo también quiero volar con ustedes.

–Amigo tatú –saludó el sapo–, qué buena idea.

–Pero no se olvide de que no me gusta volar de noche. Usted sabe que no veo bien en la oscuridad.

–Le prometo que jamás volaremos de noche –dijo el sapo.

La pata del coatí ya parecía tocar un tambor del ruido que hacía subiendo y bajando.

El yacaré cerró los ojos pero siguió con la boca abierta.

Los ojos de la pulga y el bicho colorado eran como una cueva de soledad. Cada vez entendían menos.

El sapo sonrió aliviado.

El tordo y la calandria le habían dado los mejores argumentos de la historia, y ahora el tatú le traía la solución final, ya que el sol se acercaba a la punta del río.

–¿Se acuerda, amigo sapo –siguió el tatú–, cuando volábamos para provocarlo al puma y después escapar?

–¿Así fue? Yo había pensado que el puma era el que escapaba.

–No exageremos, van a pensar que somos unos mentirosos.


–¡Y qué otra cosa se puede pensar! –dijo la lechuza, que había estado escuchando todo.

–Gracias –dijo el sapo en voz baja, como para que lo escucharan solamente sus patas.
Eso era lo que estaba esperando. Alguien con quien discutir y hacer pasar el tiempo.

–En todo el monte chaqueño no hay mentirosos más grandes –siguió la lechuza–. Y ustedes, bichos ignorantes, no les sigan el juego a estos dos.

–¿Cuándo dije una mentira? –preguntó el sapo.

–¿Quiere que hable? ¿Quiere que le diga?

–Hable nomás –dijo el sapo, contento porque la lechuza lo estaba ayudando a salir del aprieto.

–Mintió cuando dijo que los sapos hicieron el arco iris. Mintió cuando dijo que hicieron los mares y las montañas. Cuando dijo que la tierra era plana. Cuando dijo que los puntos cardinales eran siete. Cuando dijo que era domador de tigres. ¿Quiere más? ¿No le alcanza con esto?