jueves, 6 de agosto de 2015

Una buena disciplina se traduce en poner límites claros y avalar la buena conducta

Fuente: http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/buena-disciplina-traduce-poner-limites-claros-avalar-buena-conducta
por: Por un futuro para nuestros hijos página Facebook, posteado por Silvia Graciela da Cunha

03/12/2014
¿Tus hijos se portan mal? ¿Estás cansado de su mal comportamiento y ya no sabes qué hacer? ¿El castigo, es un modelo  adecuado? En este artículo te ofrecemos consejos sobre cómo disciplinar a tus hijos e intentamos responder a las dudas principales de muchos padres y madres.
Ten presente que nuestra reacción frente su conducta forman parte de su aprendizaje y educación. Aprender valores y pautas de comportamiento es muy importante para su desarrollo como persona a lo largo de su vida. Ante un mal comportamiento, muchos padres dudan de si es bueno o no castigarles y en todo caso cómo deben hacerlo. En pocas palabras se trata de enseñar a los niños a poner límites a las distintas situaciones y a avalar la buena conducta. En este sentido, los límites no son sinónimo de castigo sino de enseñanza.
A la hora de dar consejos sobre cómo disciplinar a los hijos es importante tener presente la edad del niño. Más adelante se especifica por grupos de edad los principales consejos para disciplinar al niño, pero antes es interesante conocer cuáles son las reacciones que facilitan el cambio de comportamiento de los niños para todas las edades. Son consejos que ayudarán a que aprendan de sus errores y facilitarán un cambio de comportamiento:
  1. Toma distancia: intenta ver la situación desde fuera ya que esto puede ayudarte a tomar una decisión más coherente, pues la distancia hará que seas más objetivo.
  1. Recupera la calma: espera un tiempo prudente antes de dar una respuesta a la situación. 
  1. Céntrate en lo esencial: en general, se obtienen mejores resultados al fijarte en la esencia de una situación que sancionando a los niños por todo en general.
  1. Anticípate a la situación conflictiva y planifica una estrategia.
  1. Utiliza el sentido del humor y desdramatiza las situaciones.
Reacciones que bloquean a tus hijos
  1. Hacerles reproches y acusarles.
  1. Insultarles.
  1. Expresar órdenes.
  1. Emitir frases desagradables.
  1. Lanzar frases críticas.
  1. Amenazarles.
  1. Victimizarle.
  1. Profetizar catástrofes: decirles que nunca van a conseguir algo.
Inculcar la disciplina a tus hijos según su edad
De 0 a 2 años: 
  1. En esta edad, los pequeños empiezan a descubrir su alrededor y suelen tener una gran curiosidad. Es por eso que es importante que elimines de su entorno cualquier elemento que pueda ser atractivo para ellos y que no puedan utilizar todavía o sea un peligro, como reproductores de música, joyas, productos de limpieza o medicamentos. Si se acercan a alguno de ellos tu reacción debe ser decirles “No” sin perder la calma, alejarlos del lugar e intentar que dirijan su atención hacia otra actividad.
  1. Puedes utilizar la técnica “tiempo fuera”, por la cual les dejes unos dos minutos solos en un lugar sin estímulos y distracciones, pues más de dos minutos no son eficaces todavía en esta edad.
  1. Si tienen cerca de dos años, además, ya les puedes explicar por qué, no está bien lo que han hecho. 
De 3 a 5 años: 
  1. A esta edad ya empiezan a entender la relación entre las acciones que realizan y las consecuencias que éstas tienen. Así, es importante que les expliques a tus hijos qué se espera de ellos, las normas que deben cumplir y el porqué de éstas. 
  1. Sé coherente con estas normas: haz que las respeten siempre, y sobre todo, respétalas tú.
  1. A esta edad también puedes utilizar el “tiempo fuera”. 
  1. Recuerda que reconocer y recompensar su buena conducta es muy importante, así como destacarles lo que deben hacer más que decirles lo que no deben hacer. 
De 6 a 8 años
  1. No les amenaces con castigos imposibles: seguramente no acabarás cumpliéndolos y pueden quitarte autoridad. Además, también pueden desmotivar a los niños y no cambiar su forma de actuar por pensar que lo tienen todo perdido.
  1. Cumple con tu palabra: la coherencia es crucial a estas edades para no perder autoridad. A pesar de todo, eso no significa que no puedas dar segundas oportunidades.
  1. El “tiempo fuera” también es eficaz en este momento, así como enunciar las consecuencias de las malas conductas.
De 9 a 12 años:
  1. Imparte disciplina apelando a las consecuencias naturales de sus acciones: es decir, si no hacen los deberes, deja que vayan a la escuela y les pongan una mala nota. Cargar con esta responsabilidad les hará prender. Si con estas consecuencias no cambian, debes ser tú quién imponga vuestras propias consecuencias.
A partir de los 13 años:
  1. Fija las normas en su rutina diaria: ya sea sobre los deberes, visitas de los amigos y hora de volver a casa: los adolescentes también necesitan límites, aunque las bases de la disciplina ya las hayan asimilado. 
  1. Permíteles cierto grado de control sobre su vida: deja por ejemplo, que tomen sus propias decisiones sobre su modo de vestir, peinarse o decorar su habitación. Esto hará que respeten las decisiones que todavía tú tienes que tomar por ellos.
  1. Recompénsales también positivamente: por ejemplo, déjales volver a casa un poco más tarde si se portan bien. 
Prevenir la mala conducta
  1. Explícales las consecuencias positivas de una buena conducta.
  1. Es importante que sepan también cuáles son las consecuencias negativas de la mala conducta.
  1. Crea oportunidades para que tus hijos observen y practiquen habilidades interpersonales y académicas.
  1. Supervisa a tus hijos: sé consciente de dónde y con quién están.
  1. Si tus hijos son adolescentes, evita que se ven envueltos en situaciones que faciliten conductas problemáticas.

Es aconsejable que en ningún caso utilices el castigo físico, pues tus hijos podrían pensar que la violencia es una medida que pueden utilizar y no el diálogo, podrías dañar su autoestima, dificultar la comunicación entre vosotros, su capacidad de relacionarse, interferir en el desarrollo de su inteligencia, sentidos y creatividad, crearles ansiedad y hacerles sentir soledad, abandono, rabia y rencor. El castigo físico, es pues, una reacción que bloquea a los niños. En este sentido, tampoco es recomendable: 
Según la edad de tus hijos puedes aplicar ciertas medidas que te ayudarán a definir los límites y a que sepan qué es correcto y qué no lo es. De hecho, según su edad, serán capaces de entender unas lecciones u otras y a medida que vayan creciendo, tus respuestas tendrán que variar.
Evitar las malas conductas también es sinónimo de prevenirlas. Es por eso que antes de que tus hijos hagan una mala acción ya has tenido que tomar medidas para evitarlo. Las principales medidas para evitar las malas conductas en los niños son:
Así pues, cuando tus hijos no se comporten como deben, ya sabes que la clave es saber qué hacer y qué decirles, hacerles entender por qué algo no está bien y enseñarles a corregirlo. Se trata pues, de hacer que refuercen sus conductas positivas y no de llevar a cabo acciones que puedan bloquearles. Además, recuerda que la prevención y la educación temprana en estas normas evitará que los niños crezcan desarrollando conductas negativas.   
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jueves, 30 de julio de 2015

Cómo y cuándo introducir el hábito de la lectura en los niños Lectura infantil

Entrevista con María Miguens

La labor de la Fundación Leer contribuye a divulgar y crear conciencia sobre la importancia de que los niños accedan desde la primera infancia al mundo 'mágico' de la lectura, donde pueden encontrar vivencias, curiosidades, y variados temas.
María Miguens es la responsable del Departamento de Comunicaciones de laFundación Leer. En esta entrevista a GuiaInfantil.com ella nos habla acerca de todo lo que envuelve la lectura infantil.

La importancia de la lectura infantil

Lectura infantil

¿Es necesario que el niño sepa leer para tener su primer contacto con un libro?

El contacto cotidiano con los libros y la posibilidad de disfrutar de sencillas actividades como escuchar cuentos, despierta en los niños el deseo y la motivación por leer. Como padre, uno puede hacer muchas cosas para ayudar a sus hijos a descubrir el placer de leer. Es un proceso gradual y continuo que se da desde el mismo momento en que el niño nace, con el desarrollo del lenguaje.

¿Cuándo es el mejor momento para introducir un libro a los niños?


Los bebés están preparados para comenzar a disfrutar de los libros, las lecturas, las rimas y las canciones. En cada casa, los padres pueden compartir actividades sencillaspara apoyar el desarrollo intelectual y afectivo de los niños, desde bebé. Algunos ejemplos pueden ser ofrecerles libros adecuados para su edad: libros de tela, goma o cartón con páginas gruesas que pueda manipular; libros con objetos familiares para nombrar; con historias simples protagonizadas por niños de su edad; con rimas y juegos de palabras.

El acto de leer no es innato, hay que cultivarlo. ¿Cómo podemos hacerlo?Desde un primer momento, se puede comenzar a cultivar el acto de leer. Podemos decir por ejemplo que la madre tiene que estar en contacto con la literatura y hacer su recorrido lector y transmitirlo a su bebé. Y cuando entonces este nace, el primer camino de contacto con la literatura es la oralidad, a través de las canciones de cuna, por ejemplo. Después, obviamente el hecho de narrar y de leer cuentos e historias a los chicos. Es fundamental que la literatura continúe vinculada al juego y al placer, al disfrute. Es importante también ofrecer a los niños una amplia variedad de textos, porque esto brinda la posibilidad de elegir y genera el deseo de leer.
¿El estímulo a la lectura es igual a los 3, a los 5 o a los 7 o 9 años de edad?Diversos estudios demuestran que cuanto más leen los niños, mejor se desempeñan en la lectura y escritura. Como padre se pueden hacer muchas cosas para estimular la lectura en los niños: disponer de un espacio dentro de la casa, una estante, donde los chicos puedan guardar sus libros; poner a la disposición de los hijos libros así como revistas que vayan de encuentro a sus intereses; proponerles la lectura de libros basados en películas infantiles; llevar un libro siempre en el bolso por si tienen que esperar juntos en una cola; incentivarles a compartir la lectura y libros con otros amiguitos; disponer de una horita al día para que se dediquen a la lectura; leerles en voz alta aunque ya sepan leer, etc.
De 0 a 3 años: los padres pueden leer en voz alta al bebé, durante unos pocos minutos al día, señalar y nombrar las ilustraciones de los libros, compartir rimas y canciones de cuna, ofrecerle libros de tela, goma, plástico o cartón.
De 3 a 5 años: los padres deben asociar la lectura con el placer y la ternura, deben leer libros más extensos, con ilustraciones y con capítulos para leer en varios encuentros, elegir libros con patrones de rimas repetitivas que estimulen la participación de los niños, ofrecerles libros con temática variada, con nuevas palabras y diferentes lenguajes. Es interesante conversar con el niño sobre lo leído, conocer sus opiniones y sentimientos. Proponer algunos juegos a partir de la lectura, como dibujar, armar títeres, también es aconsejable.
De 5 a 8 años: los padres pueden compartir lecturas en voz alta, dejar mensajes escritos para que los niños los descubran y lean, llevar a niño a visitar librerías, bibliotecas, así como ferias de libros, compartir un libro y luego la película basada en el texto, ofrecerle libros con textos breves y sencillos que ellos mismos puedan leer, proporcionarle libros de cuentos, poesías, adivinanzas, trabalenguas, poemas, sobre temas que interesan más al niño.
En un mundo inmerso en las nuevas tecnologías, ¿la lectura puede verse amenazada de alguna manera?
Creemos que hoy en día, la tecnología sirve como recurso para continuar acercando a miles de niños al amor y el placer de la lectura. Es importante pensar, por ejemplo, en no confundir formato con contenido.


por Pedro Oliver. Redactor de GuiaInfantil.com
Fuente: http://www.guiainfantil.com/1388/lectura-infantil-entrevista-con-maria-miguens.html

jueves, 23 de julio de 2015

Enseñar a tu niño a ir al baño

6 problemas al enseñar a ir al baño y sus soluciones

Si enseñar a tu pequeño a ir al baño solito no está siendo fácil, no eres la única. Es un proceso difícil para muchas familias. Estos son 6 problemas comunes que enfrentan los padres y sugerencias para solucionarlos.

1. Mi hijo no quiere usar el baño

Por extraño que parezca, los niños algunas veces no quieren usar el baño porque les da miedo. Imagínate la taza del baño desde el punto de vista de tu hijo: Es grande, dura, fría, hace ruidos fuertes, y las cosas desaparecen para nunca verlas de nuevo. Para él, la taza del baño es algo que se debe evitar. 
Lo mejor que puedes hacer en esta situación es ayudar a tu niño a sentirse cómodo con su propia bacinica u orinal. Comienza por aclararle que es su propio asientito. Personalízalo escribiendo el nombre de tu pequeño o bien, deja que él mismo lo decore con calcomanías (pegatinas) con sus personajes preferidos. 



Déjalo sentarse completamente vestido, lleva su muñeco favorito y mueve la sillita de baño por toda la casa si eso es lo que quiere. Ayúdale a sentirse cómodo con la taza de baño grande o el retrete. Puedes vaciar el popó de su pañal en la taza y dejarlo que le baje o jale la cadena. Luego observen cómo desaparece el popó. Asegúrale a tu niño que esto es lo que se supone que debe pasar, que va a haber ruidos estruendosos y todo. 


Tal vez la falta de voluntad de tu niño para usar la taza del baño es simplemente una manera de decirte que quiere usar los pañales un poco más. Forzarlo solamente será contraproducente. Si en verdad luce desinteresado en aprender a ir al baño solito, dale un descanso y vigila más adelante las señales que indiquen que está listo. 

Si tu niño da todas las señales de que está listo pero todavía no está dispuesto, alguna cosa debe estar previniéndolo de enfocarse en su entrenamiento para ir al baño. Cualquier cambio importante —como empezar una nueva escuela, la llegada de un hermanito o cambiarse a una nueva casa—, pueden temporalmente desconcertar al niño. Espera hasta que se haya adaptado a una rutina cómoda antes de volver a intentar quitar los pañales. 


2. Al sugerirle que use el baño, mi niño dice “no” o se molesta

Tu niño puede resistirse a ir al baño por la misma razón que algunas veces rechaza bañarse o irse a la cama. Tu pequeño ha descubierto que decir "no", es una manera de ejercer poder. Lo primero que debes hacer es disipar el asunto dando marcha atrás y dejar al niño sentirse que es responsable. Estos consejos te pueden ayudar: 

Resístete a recordarle. Aunque es duro no intervenir cuando piensas que “un accidente” es inminente, recordarle demasiado puede hacer sentir al niño acorralado. En vez de frecuentes repeticiones como “¿No necesitas ir al baño?”, simplemente ponle su sillita de baño en un lugar central y cuando sea posible, deja que tu niño corra alrededor para que pueda usarla sin pensarlo y sin tu participación. 




No estés encima de él. Obligarlo a permanecer sentado en la sillita del baño ("Vamos a esperar un poco más para ver si te dan ganas") puede sembrar las semillas de la rebeldía. Si tu niño se sienta por un momento y luego brinca para jugar, muérdete la lengua. El resultado puede ser un "accidente", pero es probable que regrese a su sillita de baño cuando sienta que lo necesita. 


Ten paciencia con los "accidentes". No es fácil permanecer serena frente al desorden, pero exagerar con los "accidentes" puede hacer que tu hijo sienta miedo de tenerlos, lo que puede provocarle ansiedad de todo el proceso. Mantente tranquila cuando tu hijo o hija moje sus pantalones o calzoncitos, y haz todo lo que que sea necesario para su propia paz mental así sea que tengas que enrollar tu alfombra o tapete favorito o cubrir el piso con toallas. 

No importa cuán frustrada estés, no castigues a tu hijo por tener un accidente. No es justo para él o ella. Además el pequeño puede resistirse a aprender a ir al baño por un largo tiempo. 

Premia su buen comportamiento. Rompe el ciclo de resistencia elogiando los esfuerzos del niño. Celébrale cuando haga popó por primera vez en su sillita de baño y haz un gran alboroto cuando permanezca seco todo el día. Pero no hagas un gran relajo cada vez que vaya al baño, porque esto puede hacer al niño nervioso y temeroso. 

Si tu niño responde bien a estos avances positivos (y ¿quién no?) no esperes hasta que vaya al baño para felicitarlo. Dile de vez en cuando lo bueno que es que tenga su ropa interior seca (o su pañal seco). Esto te dará muchas más oportunidades para animarlo durante el transcurso del día. 


3. A mi niño no le gusta hacer popó en su bacinica

Es común que los niños no tengan ningún problema para orinar en su sillita de baño. Sin embargo, muchos se resisten a hacer popó. Es muy probable que tu niño tenga miedo de ensuciar. Por ejemplo, tal vez tuvo un "accidente" y se hizo popó en la escuela y la gente actuó de manera exagerada. O bien, quizás fue testigo de cómo se burlaron de su compañerito de escuela cuando se hizo popó en su ropa interior. 

Ayudarlo a hacer popó en su bacinica y luego colmarlo de elogios puede ser algo que tengas que hacer por largo tiempo antes de que supere su miedo. 




Si a tu niño le dan ganas de hacer del baño con bastante regularidad, anota las veces, por ejemplo inmediatamente después de que despierte de su siesta, o 20 minutos después del almuerzo. Y asegúrate de que esté cerca de una sillita de baño, particularmente a esas horas. Haz que los encargados de la guardería o su maestra de preescolar participen también en este plan. 


Sin embargo, si tu niño permanece demasiado ansioso y no quiere hacer popó en el baño o inodoro, trata una solución provisional: sugiérele que te pida ponerle un pañal si piensa que quiere ir al baño. 
Ayuda a tu hijo a disminuir su ansiedad explicándole cómo funciona el cuerpo humana y que hacer popó es lo más normal y natural del mundo.


4. Mi hijo sufre estreñimiento

Otra razón por la que tu niño puede rehusarse a usar la bacinica para hacer popó es porque está estreñido. Si es así, el dolor que siente cuando trata de hacer popó puede aumentar cualquier incomodidad para usar la sillita de baño. Esto crea un círculo vicioso: se aguanta para ir al baño, lo que exacerba el estreñimiento o la constipación y cuando finalmente va, es muy doloroso, así que le da miedo usar la sillita de baño. 
Alimentos ricos en fibras como panes de granos enteros, brócoli y cereal pueden ayudarlo a hacer popó con frecuencia. 

Cuánta fibra necesita tu hijo depende de cuántas calorías consume en el día. Un niño de 1 a 3 años come aproximadamente un poco más de 1,000 calorías al día que requiere 19 gramos de fibra. 

Algo de granos enteros cumplirá con sus necesidades de fibra. Por ejemplo, una rebanada de pan, media taza de arroz o pasta o una taza de cereal. 

Asegúrate que tu niño tome suficientes líquidos también. Agua, jugo de ciruela y otros jugos de frutas diluidos son buenas opciones. 
Hacer ejercicio también suele mejorar el estreñimiento. Ten cuidado de no darle demasiados productos lácteos, que pueden empeorar el estreñimiento. Si nada de esto funciona, consulta al pediatra de tu niño sobre el uso de laxantes.


5. Mi niño no usa el baño en la guardería o en la escuela

Comienza por averiguar todo lo que puedas acerca de su programa de rutina para ir al baño. Algunos procedimientos específicos pueden ser confusos para el niño. 
Quizás los maestros llevan a los niños en grupos y tu niño quiere privacidad. Si éste es el caso, pregunta si es posible modificar la rutina. Tal vez un maestro puede llevar a tu niño por separado, o permitirle ir con su mejor amiguito. 

O tal vez es el baño mismo. Si tu hijo tiene problemas para cambiar de su sillita de baño en la casa al baño de la guardería o la escuela, puede ser que valga la pena comprar una segunda sillita de baño para que la use en el baño de la guardería o escuela. 


6. Mi niño aprendió a ir al baño, pero comenzó a tener "accidentes" de nuevo

Aparentemente los pequeños cambios — pasar de la cuna a la cama o comenzar una clase de natación— pueden sacar de equilibrio al niño, haciendo que extrañe lo familiar. Si aprendió a ir al baño recientemente, lo familiar puede significar los pañales. Ten cuidado de no hacerlo sentir mal o avergonzado cuando tenga "accidentes". 
No es recomendable que lo presiones para que aprenda a ir al baño si está renuente. Al mismo tiempo, trata de averiguar la manera de hacerlo sentir como un niño grande y refuerza cualquier paso que tome hacia su independencia. 

Escoge un momento tranquilo para tener una pequeña plática con tu nene. Dile que consideras que ya está suficientemente grande para aprender a usar el baño. Luego deja el tema por un rato. 

Cuando trate de aprender de nuevo, emplea algunos incentivos para estimularlo. Coloca una estrella reluciente en el calendario cada día que use el baño. O bien, en los días que mantenga su ropa interior seca, puedes premiarlo con la lectura de un cuento adicional por la noche. 

No es buena idea usar premios como dulces o caramelos para un niño menor de 3 años. Es muy probablemente que tienda a enfocarse exclusivamente en los dulces, lo que puede provocar berrinches y rabietas. Además, no querrás enseñarle al niño que la manera de consolarlo o premiarlo es comiendo dulces. 
Sin embargo, si tu niño pide directamente que los regreses a los pañales, trata de no hacer un gran lío del asunto. Ponle otra vez pañales por unas pocas semanas, o hasta que exprese su interés en usar el baño de nuevo. 


jueves, 16 de julio de 2015

Adaptación a la escuela


Consejos para una mejor adaptación del niño a la escuela

Nuestra capacidad de adaptación a las nuevas situaciones no se puede comparar con los recursos que tiene un niño para adaptarse. Nosotros contamos con un bagaje de experiencias que nos permite adaptarnos a las nuevas situaciones de una forma más suave y controlada.

La capacidad de un niño para integrarse en un ambiente nuevo depende de su forma de ser, pero también de cómo se desarrollan las pautas de su adaptación. Salir de casa e integrarse en un ambiente nuevo, con compañeros a los que no ha visto nunca, con normas distintas que hay que aprender y en un lugar desconocido, no es fácil. Por si fuera poco, papá y mamá no están allí para echar una mano.

Adaptación de los niños al colegio


En la primera infancia, todo es nuevo para los niños. Y sólo nosotros, los padres somos los únicos que podemos ayudarles con el apoyo y la comprensión que ellos necesitan en momentos como éste. La integración del niño en una escuela debe realizarse paulatinamente, es decir, pasito a pasito, sin prisas ni agobios. Es muy importante respetar los tiempos y las exigencias de cada niño en particular.
Para conseguir que tu hijo se adapte bien a la escuela infantil o al colegio, sobre todo, si es la primera vez que le llevas, es recomendable seguir estos consejos que le ayudarán a superar esta situación con naturalidad.

1. Adaptación horaria. Al principio, lleva al niño sólo durante unas algunas horas a la escuela infantil y, poco a poco, ve aumentando el horario. Cada niño necesita de su tiempo.
2. Objetos de apego. Deja que tu hijo lleve, se así lo desea, su juguete preferido, o algo que le sea familiar y le mantenga unido con su hogar.
3. Despedidas rápidas. Evita prolongar las despedidas en exceso. Hay que transmitir seguridad al niño y evitar dramatismos. Tu hijo debe saber que dentro de un rato vendrás a recogerle y que lo que estás haciendo es lo mejor para él.
4. Motivación y ánimo. Al salir de la escuela infantil, dedica tiempo a tu hijo, jugando con él. Es bueno que descubra que lo que hace en el centro no es tan distinto de lo que hace habitualmente en casa. Anímale a compartir contigo las experiencias que aprende en la escuela. Y demuestra alegría y entusiasmo por sus progresos.
5. Entradas y salidas. Es conveniente que la madre o el padre vayan a llevarle y a recogerle. Esta rutina le proporcionará seguridad y, además, se acostumbrará antes al cambio.
6. Contacto directo. Siempre que lo consideres necesario habla con la profesora o educadora sobre tus dudas, tus inquietudes y sobre cualquier cambio que observes en el niño.
7. Actividades. Busca estar informada sobre las actividades que están desarrollando en clase: fichas, canciones nuevas, estaciones del año, etc, para entender y potenciar su aprendizaje.
8. Evolución y etapas. Los aspectos de la evolución del niño deben ser coordinados con las educadoras (retirada del pañal o del chupete) para que se lleven de la misma forma en casa y en la escuela.
9. Alimentación. Procura tener en cuenta qué es lo que come cada día en la escuela infantil, solicitando el menú, para poder ofrecerle una dieta más equilibrada.
10. Ambiente relajado. Para una mejor adaptación del niño a la escuela infantil conviene que su día no empiece con prisas o agobios por salir de casa. Así que nada de prisas por la mañana. Procura despertarle con tiempo para que desayune tranquilamente y se dirija sin agobios a la escuela infantil.

fuente: http://www.guiainfantil.com/educacion/escuela/laadaptacion.htm